Praga no es una ciudad que se visite precisamente por su gastronomía, basada fundamentalmente en unos cuantos platos típicos y poco más. Aunque tiene algunos rincones mágicos para aquellos a los que nos gusta el buen comer. ¡Mira!
Javierpozo.
En 1979, abrió el mítico restaurante en el callejón de Puigcerdá, con manteles de hilo, sumiller y una carta con guiños a los grandes cocineros vascos, a los
Javierpozo.
En 1979, abrió el mítico restaurante en el callejón de Puigcerdá, con manteles de hilo, sumiller y una carta con guiños a los grandes cocineros vascos, a los
Javierpozo.
En 1979, abrió el mítico restaurante en el callejón de Puigcerdá, con manteles de hilo, sumiller y una carta con guiños a los grandes cocineros vascos, a los
Javierpozo.
En 1979, abrió el mítico restaurante en el callejón de Puigcerdá, con manteles de hilo, sumiller y una carta con guiños a los grandes cocineros vascos, a los