A los amantes de la buena mesa ya no nos basta con acudir al restaurante y degustar las elaboraciones de los chefs de moda, no nos conformamos con su saludo al final de la comida o la cena, ni con consultar alguna de las recetas que los más cibernéticos suben a sus webs o blogs.
Tengo un amigo que tiene la costumbre de dar brunch en lugar de comidas o cenas. Nos cita un domingo en su casa a eso de las once y media y nos agasaja con zumos, bollos, embutidos selectos, algún canapé y un buen café. A todos nos pareció una idea un tanto esnob; ésto es Logroño city, ni Madrid ni NY. Aunque hay que reconocer que su famoso brunch siempre ha sido bien acogido por todos.
Javierpozo.
En 1979, abrió el mítico restaurante en el callejón de Puigcerdá, con manteles de hilo, sumiller y una carta con guiños a los grandes cocineros vascos, a los
Javierpozo.
En 1979, abrió el mítico restaurante en el callejón de Puigcerdá, con manteles de hilo, sumiller y una carta con guiños a los grandes cocineros vascos, a los
Javierpozo.
En 1979, abrió el mítico restaurante en el callejón de Puigcerdá, con manteles de hilo, sumiller y una carta con guiños a los grandes cocineros vascos, a los
Javierpozo.
En 1979, abrió el mítico restaurante en el callejón de Puigcerdá, con manteles de hilo, sumiller y una carta con guiños a los grandes cocineros vascos, a los