Re: Agradecimiento a Contino, Fernando Remírez de Ganuza y Puelles
Ver mensaje de JoanPenaSaludos, foreros.
El sábado, día 5 de julio, realizamos una visita a la Bodega y los Viñedos de Fernando Remírez de Ganuza.
Estábamos las siguientes personas: Joan Pena y su esposa Martana, Gaspar y Romy, Toni y Carmen, todos ellos por la Peña La Taberna; Gonzalo y Nuria, por la Peña Bilbao y, el que suscribe.
A las once de la mañana llegaron Fernando Remírez y su esposa Marisol y, en primer lugar, nos dirigimos a uno de sus viñedos, situado al sur del pueblo, en una ladera carasol y con perfecta insolación todo el día. Como gran aficionado a la viticultura me sorprendieron algunas teorías llevadas a la práctica por Fernando. Contra toda “teoría”, su viñedo (en ladera de cierta inclinación) no está situado a favor de pendiente, sino en contrapendiente (orientación de la hilera no norte-sur, sino este-oeste). La explicación, y me convenció, es la mayor y más uniforme insolación de las cepas. La dificultad que tiene es la aparición de “caballones” en las hileras producidos con el laboreo. Como no observé caballones, a mi pregunta, me contestó que con una aplanadora los quitaban. Muy efectivo, pero es un gasto más, que tiene su mérito. Las cepas están podadas en vaso (sistema que en teoría da más calidad y menos cantidad), pero con unas guías en espaldera con doble alambre, que sirven para guiar la vegetación en vertical y que no invada la calle, como ocurre con la poda tradicional en vaso sin guiar. Este sistema también lo utiliza Luberri, que conozca yo. Otra innovación es la realización de la vendimia en dos pasadas, primero cara sur de la hilera y luego norte. De esta forma se consigue una mejor vendimia, al no estropearse los racimos. Los costes, según Fernando, son muy parecidos. Las cepas (y las uvas), sanísimas y sin mancha alguna de mildiú en hoja, que este año ha atacado un poquito más que otros en Rioja.
Después de satisfacer toda nuestra curiosidad campestre, nos dirigimos a la bodega. Nos la enseña en toda su extensión. De ella me llama más la atención el sistema de prensa con la “bolsa” llena de agua y los depósitos tronco-cónicos que la famosa y efectiva mesa de selección. Catamos en depósito el Remírez 2001 y el Fincas de Ganuza. A mi parecer más hecho, y ya para beber, éste último. El parque de barricas (todas nuevas) y los nichos de las botellas, en una preciosa bodega subterránea de piedra, conforman un conjunto digno de ver.
Y después, lo mejor. Acompañados por la amabilidad de Marisol, su esposa, tengo una duda: ¿estaban mejor los vinos que catamos, o los embutidos ibéricos que los maridaban?
Las opiniones de los vinos que catamos (el próximo a salir “Trasnocho 2001”, incluido) las dejo para Joan Pena y Gonzalo, mucho más entendidos que yo en esto. Yo me quedo con un Remírez 1998 soberbio y, a pesar de que me tacharéis de cualquier cosa por lo que había encima de la mesa, con mi vino de maceración carbónica favorito desde que salió al mercado (y he probado muchos): el R.(erre punto).
De cualquier forma, los vinos de Fernando Remírez (todos, a mi juicio, de altísima calidad) son vinos que salen al mercado ya hechos, con la crianza en botella realizada en la bodega y perfectamente aptos para su consumo inmediato. Vinos que pertenecen al segmento alto del mercado, pero con un precio sumamente contenido y muy competitivos. Vinos que, afortunadamente, no siguen esa moda tan nefasta de entregar al consumidor un vino crudo (eso sí, realizado con selección hasta de las pepitas de cada uva), a estratosférico precio, con el único fin de realizar caja rápida con costes mínimos. ¡Unos cuantos personajillos de este mundo del vino deberían aprender las formas de hacer de esta bodega!
Posteriormente fuimos agasajados con una comida (¿más aún?) en el restaurante “La Alameda”, de Fuenmayor (La Rioja), considerado uno de los mejores de la zona. Allí seguimos catando y comparando. A las siete de la tarde salíamos, ¡¡de comer!!, y el que suscribe se despedía de todos, se iba a buscar sus perros e “intentaba”, paseando, bajar un poco todo lo comido y bebido.
Gracias, Fernando Remírez y Marisol por vuestra generosidad, amabilidad y hospitalidad. Gracias, Joan, Martana, Gaspar (acabo de adquirir la vitamina B1), Romy, Tony, Carmen, Gonza y Nuri. Fue un día inolvidable que, como queda mucho verano, espero y confío que se repita (al menos en vendimias). Gracias por todo.
Enrique Laínez.