Re: Afortunados nosotros...
Ver mensaje de RafaedgereInfeliz de mí que no comparto tu confianza en la innata sabiduría de nuestra ibérica raza, quizás porque constato con tristeza que nuestro ilustado pueblo es capaz de revolucionar el orbe inventando el búcaro, pero también de tirar alguna que otra cabra desde lo alto del campanario. Hago esa declaración de -puede- injustificable pesimismo antropológico, porque sólo a partir de ahí se puede entender que yo ose pensar que algunos de nuestros queridos compatriotas pudieran interpretar torcidamente tus agudas reflexiones, y llegaran a pensar que lo que esos señores de Navazos-Niepoort quieren hacer no es ninguna novedad, sino poco más o menos, embotellar un mosto al uso.
Aunque es un hecho constatado que un mayor conocimiento de los hechos no consigue necesariamente cambiar la naturaleza de las torcidas interpretaciones, al menos su difusión si produce solaz en aquellos cuyo único interés es la verdad. A ellos humildemente me dirijo. Como se dice en el artículo aparecido en vinos de andalucía, fue en la primavera de 2008 cuando Jancis Robinson, David David Schildknecht y Dirk Nieeport. Todos sabemos que estos pobres infelices no gozan del privilegio de la infusa ciencia enológica de los nacidos en los predios del antiguo rey Gerión, pero aún así hay quien se atreve a decir que incluso pueden saber tanto de vino como el más sabio de los mayetos ¡Error incomprensible! Entre esa triste casta de indocumentados infelizmente me encuentro, sin duda porque corren por mis venas impura sangre forastera. Pues bien, al parecer a estos señores que no han tenido al privilegio de criarse con tapaculos, berza y manteca colorá, lo cual sin duda ya los hace sospechosos, se atrevieron a manifestar en su momento gran interés por los vinos de crianza biológica en sus estadios iniciales. Su forastera condición les impedía advertir que trátase de vinos neutrales y de escaso interés, cosa que sabe hasta el más ocasional visitante de los tabancos. Pecado original que comparto, lo que me hace compartir de manera insensata sus inquietudes y gustos.
Pues bien, parece ser que uno de estos forasteros juntose con mis amigos entrañables del Equipo Navazos, y por alguna razón incomprensible, unos y otros decidieron sacar adelante un vino blanco de pago, de uva listán, procedente de una viña concreta, sin encabezar, y fermentado en bota. La sóla concatenación produce espanto ¿Es que no saben que el terruño en poco influye en el resultado de los jereces? ¿No saben que la palomino fino da mostros neutrales a los que sólo la crianza da algo de carácter? ¿A qué viene a estas alturas de la película fermentar en bota? ¿En qué se va a diferenciar este vino de los mostos de los de los que disfrutan desde tiempo inmmemorial los custodios de la tradición, esa nobleza universal enológica que constituyen los habitantes del Marco? Dicen los responsables de este singular proyecto una serie de insensateces que por algún defecto de mi constitución foránea no sólo llego a entender, sino que incluso aplaudo: el viñedo sí imparte características notables en los vinos jerezanos, la variedad palomino, poco aromática, es sin embargo un extraordinario para los suelos calizos jerezanos, fermentar en bota confiere un carácter especial al vino, no tanto por la madera, sino por la "contaminación" con levaduras autóctonas de esas viejas vasijas, flor incluída. Hasta se permiten dar lecciones eruditas, sugiriendo que se trata de un vino blanco que en su concepto no dista mucho de aquellos vinos blancos del XVIII que acabarían por dar lugar a los actuales vinos de crianza biológica. A la forastera ignorancia añaden ahora el pecado de la pedantería...
Crée ademas este iletrado mestizo, que no sólo vinos del año se dan en el Marco, sino que graneles varios se comercializan en Ribeiro, la Ribera del Duero y la Rioja. Y que siendo todos vinos del año, no se comparan los vinos jovenes embotellados de calidad, con aquellos alegres graneles del mismo año que las buenas gentes de Peñafiel, Aranda o Laguardia consumen sin tasa mientras dan buena cuenta de unas chuletillas convenientememte cocinadas con las brasas de los sarmientos. Piensa el semisanluqueño que torpemente junta esas letras, que algo no muy distinto sucede en Jerez. Que por muy buenas que sean las papas nuevas, los rábanos o los frijones, pocos son los mostos que generalmente se consumen en ventas, tabancos, tabernas y tiendas de montañés que compararse puedan con aquellos que rocían las mejores soleras de finos y manzanillas. E intuye que de estos últimos hablamos cuando del proyecto Niepoort-Navazos se trata. Pero ya se sabe, malo es que no me hayan nacido en el centro mismo del terráqueo globo, y lo que no da natura...