Mi primera visita a un estrellado fuera del territorio propiamente español y para ello nos acercamos al país vasco-francés , situado en un tranquilo barrio , con su espectacular tienda de quesos cerca , además de otros restaurantes y negocios , ya digo en una zona muy tranquila .
Local austero, pero de corte moderno, no demasiado grande, pero acogedor y dando referencia de la cocina que ejecutan, moderna de producto.
Me costo decidirme por uno de los cuatro locales estrellados de la zona y al final opte por este por ser un chef alemán, haciendo cocina en Francia y la sala la lleva su parienta, francesa.
Empezamos por varios aperitivos, espuma de yogurt y perejil, unas croquetas de espinacas, crema de patata y ajo negro, magret de pato y otro de caballa, cinco pequeñas creaciones , para ir abriendo apetito , todas hechas con cariño y servidas por un equipo de mujeres , jóvenes y muy agradables .
Como plato más consistente, empezamos con chipirón con tomate, setas de temporada y caldo de tomate, presentación impoluta, contrastes de colores estudiados y textura y sabor notable.
Anguila, gelet de manzana, sopa de soja y miso y cereal (Millet), mucho sabor la anguila estaba elaborada con una técnica que sacaba todo el sabor y con la sopa, el conjunto era de los que no te dejan indiferente.
Turbo, pescado blanco de agua salada de aspecto parecido al rodaballo, con habas, pimientos verdes y salsa de alubias pintas, las habas un pelin aldentes, nada especial que destacar.
Ahora y antes de darle a la carne, un pequeño digestivo, sorbete de limón con vodka y granizado de hierbabuena, en un bonito recipiente de cristal este fresco y acido combinado.
Para acabar pichón con verduras y salsa de su jugo, una vez más la presentación de las verduras en los empatados destacan, mirar las fotos, rico, aunque no soy mucho de esta carne.
Como colofón kiwi con chocolate blanco y crema de aguacate, y además otro postre con varios helados, para mi gusto demasiado frió en los postres, aunque se arreglo con unos magníficos petit fours, os dejo la foto, que pinta.
Para beber, ahí si que estuvo jodida la cosa, carta de vinos, creo que todos extranjeros, no conocía nada y la comunicación era difícil, por el idioma, pese a que cuando hice la reserva entendí que hablaban castellano, para nada, unos precios altos , de media casi los 40€ , así que pedí el blanco mas barato de la carta , francés , 25€+iva y para mi sorpresa y de hay el precio era una botella pequeña , Saint joseph, 2013 , la verdad es que estaba rico , pero ese tamaño por ese precio , no se puede salir de casa .
Una pasta para Uxue y un postre 16€, muy bien.
Resumiendo un buen rato , aunque tampoco encontré una cocina del todo desconocida , quizás esperaba algo mas francés en el sentido , de salsa con sabores lácteos , foie , etc .
La globalización, es lo que hay, luego como me explico el amigo Thomas, lo de los dos impuestos, el 20% para el alcohol y el 10% para la comida, yo pensé que me estaban cobrando el servicio, ignorante que es uno.
El menú degustación 89€+10%, parecido a los estrellados de mi zona y el vino , pa habernos matao.