Simplemente añadir al comentario de jamarpa (3/10/2006) que ante estas agresiones a nuestros derechos, tal vez deberiamos negarnos a pagar la cuenta, pedir el libro de reclamaciones y si es necesario, que venga la policia. Ya se que es desagradable, pero si el cliente no defiende sus derechos, el restaurador pasota y avispado seguirá riendose y amasando "pasta" inmerecidamente. A mi tambien me ocurrió lo del agua sin pedirla y la tuvieron que retirar por no ser la que nosotros preferimos. La comida, de lo más normalito y RCP bajita. El vino, nada que objetar y mejor RCP que la comida. El conjunto, se salva por el entorno y decoración, lo cual es una pena.
Me gustaria mostrar mi descontento con algunos aspectos d este restaurante.
Efectivamente el lugar es idílico para una celebración, pero la relación calidad-precio está un poco desfasada. La carta es bastante escasa pero bueno, eso no es lo peor.
Cuando empezamos a comer nos pusieron unas copas con agua (sin pedirla), y yo pensé "q detalle, en estas cosas es en las q se ve la clase de un restaurante", y cuál fue mi sorpresa cuando en la cuenta final nos habían cobrado 2 € por la copita d agua.
Despues d pagar 120€ por la cena d dos personas, 2 € no es nada, pero....muy feo el detalle. Para mí le restó muchos puntos al sitio.
Hola, quisiera comentar mi agridulce opinión sobre este restaurante. Pienso que es el lugar ideal para celebrar un acontecimiento importante, buen servicio, ambiente exquisito, originalidad por las especies marinas que envuelven el salón, luz tenue que hace íntima y agradable la estancia. La carta algo escasa, pero es fácil que uno u otro plato se adapte al gusto de cada uno. El precio, en relación a la calidad, pienso que es aceptable, por 100 euros para dos personas tienes un entrante caliente, un plato de carne o pescado, postre, te y vino. No son grandes cantidades, pero aun siendo grandes comedores, te quedas mas que bien. El problema, que te dejan elegir entre fumadores y no fumadores, hasta ahí bien, pero mi sorpresa fue como un grupo de 6 personas, “amigas” del jefe y con el consentimiento explícito del mismo, se permiten el lujo de fumar en la zona de no fumadores, sin inmutarse lo más mínimo, me parece penoso que la magia de un sitio así, que te hace evadirte de todo, tenga que verse esfumada por la actitud del responsable de una “concesión” que maneja este sitio como si fuera su casa, sin preocuparse lo más mínimo por la normativa que al respecto existe. En resumen excepcional lugar en pésimas manos.
Es uno de mis preferidos, quizas mas por el rollo que tiene que por la calidad.
Aun asi, el servicio es bueno, menu variado y currado, y entorno especial.
Apto solo para turistas y acompañantes!! La verdad es que todos deberiamos ir por alli, no tanto para comer comer, si no para ensalzar la espectacular lampara que cubre el cielo del restaurante diseñada por la Israeli Ayala Serfaty y que costo solo 350.000$ para solucionar un problema de vision de los curiosos desde la zona acristalada de arriba. Enesima franquicia de la saga Barrachina (en este caso hijo) con una carta moderna y sin mas pretension que tenerlo todo medianamente listo para cuando te sientas.
El lugar es tan adecuado para "enseñar algo unico" que la comida debe y queda en un segundo plano, aunque algunas cosas son ciertamente interesantes y su carta de vinos esta perfectamente diseñada para ofrecer variedades nuestras, caro muy caro tal vez, si tenemos en cuenta que despues de una hora viendo pasar alrededor de nosotros miles de jureles llega a marear, realmente los miramos nosotros o nos miran ellos? bueno interesante lugar para acompañar a alguien cuando nos visita, nobleza obliga!!
Me temo que estoy de acuerdo con casi todos los comentarios,el sitio es expectacular,muy estilo pelicula james bond,pero la comida un desastre,no teniamos reserva y nadie nos informo de que con reserva no teniamos que pagar entrada,por lo que pagamos los 44 euros para ver el centro mas el sablazo de la comida,para no repetir,comida que intenta ser innovadora pero a la que se les olvida poner sabor,vamos que no repetiremos.Tuvimos que cambiar tres veces la marca de vino que queriamos por no tener.
Pues yo iba esperando el desastre y sin embargo disfrute de la experiencia. Si que hay zonas con mesas pequenyas y pegadas, pero en la que estuvimos, las mesas eran grandes y estaban bien separadas. Lo de los pececitos la verdad lo esperaba mas espectacular, y acababa por marearme tanto movimiento en el rabillo del ojo; aun asi es original. El servicio fue impecable, agradable, atento y muy eficiente. La carta de vinos buena, completa y diversa (el unico pero: no indicaba anyada), con precios estupendos de verdad, los mejores que he visto ultimamente. Copas Schott. El menu es cortito, pero suficiente. Tomamos un entrante de los designados "para compartir" (huevos no-se-que, bien, 14 euros), y el arroz de langosta (la cual al emplatar el arroz, delante tuya, te la daban peladita; 22 euros, razones cumplidas). El arroz no era el mejor de mi vida, pero estaba muy sabroso y al punto. El cafe excelente. No es mi estilo de restaurante, pero se puede disfrutar a precios no descabellados.
Hola, un saludo a todos porque hoy me incorporo..y repasando me he encontrado con este Restaurante, en el que estuve celebrando mi cumple.
Efectivamente, coincido en que el servicio desastroso, nivel chiringuito, aprovechando el espacio, y eso que es grande, las mesas muy pegadas entre ellas, puedes seguir tranquilamente la conversación de los otros comensales.La cocina, normal de normal, nada fuera de lo común, el entorno, pues espectacular, pero una vez lo conoces, no es un sitio para repetir, los pececillos, siempre los mismos, es un circuito cerrado. Para el nivel que quieren crear dista mucho de lo que han conseguido.
No introduje en su día este "chiringuito" ya que no lo consideré oportuno. Pero ya que está introducido por nuestros amigos, yo corroboro todo lo dicho por Karlito.
No es que esté mal, pero no a los precios que cobran. Además no espereis ver diversas especies marinas alrededor vuestro mientras disfrutais de vuestra cena. Sólamente dan vueltas en un canal cerrado alrededor del local un tipo de pez, jureles.(si no estoy equivocado).
Lo siento Boss, en esta ocasión, no comparto para nada, tu opinión...Entiendo que te guste el local, que ciertamente es muy original, espectacular y sorprendente!
Pero la cocina y el servicio dejan muchísimo que desear para un local de este estilo y para los precios que pretenden cobrar y cobran, eso si, una concesión: Si vas a comer tienes entrada gratis para visitar L’Oceanogràfic!
Al mas puro, rancio y trasnochado estilo de “Les Graelles” y con el archi inconfundible sello del Sr, Don Jesús Barrachina, esta concesión del complejo de L’Oceanofràfic ofrece una restauración espesa y gaseosa mas que muy vista y vapuleada en Valencia.
Nada nuevo, nada espectacular, nada sorprendente, nada de nada, excepto el local!
Mucho ruido, mucho empaque almidonado y pocas nueces...Poco terciopelo!
Servicio de merendero, solo mejora en cenas y si no hay mucho publico.
Bodega clásica donde las haya!
Y precios DESFASADÍSIMOS!
Solo recomendable por el entorno y como novedad!
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