La Bodega del Riojano se encuentra en una calle muy tradicional de Santander, apenas tres o cuatro manzanas más arriba del Paseo Pereda. Pocos turistas y mucho santanderino. Suelos de piedra y toneles en las paredes, muchos decorados con pinturas de calidad.
Comimos un choco en su tinta con un poquito de arroz meloso. Plato extraordinario. Unas buenas croquetas. Y un magnifico sapito (rape) a la brasa, con una rica salsita y patatas. Dos botellas de godello Guitian, para nosotr@s tres.
Se come muy bien, en un ambiente rústico elegante, y con precios moderados.
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