Situado en las afueras de la ciudad. Fue lo más cercano que encontramos abierto. Negocio muy modesto. Además de pizza y hamburguesas, también ofrecen algunas ensaladas, que es lo que pedimos.
El comedor interior es bastante desangelado. La terraza tampoco es para tirar cohetes, pero se está algo fresco.
El camarero, soso a más no poder y poco colaborador, y eso que mi acompañante se defiende bastante bien en italiano.
Una triste ensalada mixta y un refresco, 10,50 €.
Bien para refrescarse. Para comer, mejor coger el bus o un taxi e irse al centro.
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