Pequeño local cercano a la Plaza Vieja. La terraza sólo tiene 3 mesas, que no pueden reservarse. Dentro, unas pocas mesas pequeñas y bastante juntas, una barra con unos cuantos taburetes y una estantería frente a la barra. A pesar de ser un local pequeño, de tener el aire acondicionado encendido y de tener un par de ventiladores, pasamos algo de calor. Servicio atento y eficiente. Sin manteles, servilletas de papel. Buen menaje. Ofrecen tapas y raciones con productos de temporada y un toque diferente a lo tradicional que se puede encontrar por los alrededores. Vinos de gama más bien baja. También tienen algunos a copas.
Cena para cuatro a base de picoteo:
- Kebab de pringá - Muy sabroso.

- Bomba Jovellanos - Buena, pero no picaba.

- Boquerones a la plancha - Buenos.

- Patatas con huevo, foie y jamón - Delicioso, aunque el foie podría mejorarse.

De este no recuerdo el nombre. Eran rodajas de calabacín con queso y un par de mermeladas. No lo probé.

Otro pincho que no probé...

Unas alcachofas que encantaron a mi esposa.

- Rolls de pepino - Si los llego a probar antes, repito.

Y un delicioso coulant de chocolate blanco de postre.

Para beber, cervezas a porrillo, algunas botellas de agua y un par de refrescos.
No pagué yo, pero me dio la impresión de ser bastante asequible, sobre todo porque te ponían una tapa con cada bebida.
Además de estos dos carteles, tenían algunos más en el interior y un montón de sugerencias fuera de carta.
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