Situado a unos 10' de Zubia. Se accede por una estrecha carretera en bastante buen estado.
Se trata de una antigua casa de campo convertida en restaurante. Cuenta con varios salones interiores -uno de ellos habilitado como bar-, una gran terraza exterior y un generoso, aunque algo accidentado, aparcamiento.

Sábado a mediodía, y había cola para entrar, incluso de gente con reserva previa. Decoración rústica, servicio amable y bastante eficiente, menaje de batalla. Carta dividida en entrantes, platos combinados, pescado, carne, postres (algunos caseros) y media docena de vinos. Copas sencillas. Llevamos nuestro propio vino. Nos facilitaron una cubitera sin coste.

Almuerzo para cuatro. Pedimos algunos platos para compartir. Solo recuerdo una morcilla bastante dulzona, una carne chiclosa e insípida y una tarta tres chocolates aceptable.
Para beber, una botella de agua.
Los fines de semana conviene reservar.
Recomendable si quieres hartarte de comer por un módico precio y pasear un rato por el campo.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.