Un lugar muy cerca de la A3 y que merece la pena el muy corto desvío pues se trata de un asador con un bonito interior hecho de obra con decoración de mesón castellano quedando un alargado y amplio comedor con mucho comensal de paso (mesas individuales) que elije como nosotros salirse de las franquicias y gasolineras.
Mesas y sillas amplias de madera, copas vajilla y cubiertos correctos, mantel de papel tela sobre tela, servilletas de tela. Servicio en sala profesional y efectivo, cercanía adecuada; ritmo de salida de platos de cocina rápido para nosotros que fuimos madrugadores, luego cuando se llenó el local, para la cuenta y postres costaba encontrar respuesta.
Para beber un agua grande; carretera manda y vamos a peor..
Para comer vemos la carta con menú del día -14€- (no está nada mal) pero las tentaciones de la entrada acabaron con la duda. Sobre la mesa un pan más que correcto. Tomamos:
. aperitivo de la casa: unas lonchas de morcilla de Burgos pasadas (un poco de más) por la plancha.
. sopa castellana: contundente en contenido, bien de sabor, buena ración. Notable alto.
. trigueros a la plancha: variado grosor pero bien de plancha y aliño. Notable.
. cordero 1/4: para compartir; servido en cazuela de barro y en compañía de patatas panaderas. Bien de ración para dos pues había pata y costillar. Buen punto de asado; lástima de un buen tinto de compañía. Muy bien.
Terminamos con 2 cafés más un chupito de licor de hierbas y una galletita por cortesía de la casa.
Un buen sitio para comer después (o antes, según horario) de sufrir el cruzar Madrid.
la tentación
1/4 cordero
sopa
trigueros
morcilla
chupito y galleta
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