Desde hace más de 60 años que este local lleva viendo pasar al mundo por el cabanyal. Punto de encuentro de la historia viva, y no viva, de esta parte importante de la ciudad. Frente al mercado de siempre, sigue siendo punto de encuentro; aquí no hay turistas, aquí no hay postureo, solo autenticidad.
Tiene unas cuantas mesas en la acera, a modo de terraza y un interior con la barra junto a la entrada y un local tipo L, pero la forma alargada va en paralelo a la fachada con lo que unas amplias cristaleras dan gran luminosidad natural aunque a costa de ruido interior. Son mesas y sillas antiguas dispuestas en dos filas paralelas con pasillo central. Muchos cuadros con fotos que hacen repaso a la historia del local y a sus vecinos importantes
Junto a la barra el expositor con gran variedad de opciones y que hay que ir para elegir entre lo que ha preparado la entrañable Lola en cocina desde hace décadas. Hay bocadillo medio o entero haciendo referencia al tamaño de la barra de pan; un pan mejorable pese a que es de horno vecino, ya que si pones algo de salsa o incluso las patatas panaderas se hace demasiado blando.
Reunión periódica del pequeño grupo de amigos del colegio, cinco en este caso, en la única mesa redonda al fondo con algo de calor en estas fechas pese a los ventiladores de techo.
Unos cacahuetes con corteza normales y unas buenas aceitunas. Para beber vino con gaseosa más un doble de cerveza. Para relleno de los bocatas, todos tamaño medio, pedimos:
. de la casa: lleva carne de entrecotte cortada fina con ajetes y patatas panaderas, salsa de la casa y allioli. Muy bueno.
. blavero: no había carne de ternera y se sustituyó por secreto; patatas panaderas y salsa especial.
. tortilla de patatas con longanizas: un clásico del esmorzar del que tenemos un gran fan. Siempre bien.
. embutido con habas: longaniza y morcilla con unas buenas habas guisadas. Muy buena pinta.
. lomo con col y patatas panaderas: este se fué al plato por cuestión de elección. Las patatas bien cocidas, casi cerca del puré, buena cantidad de filetes de lomo y la col no muy frita.
Se nos quedan fuera los guisos como el allipebre de anguila, los caracoles, las mollejas o pulpitos en salsa, oreja frita y las tapas como ancas de rana, tellinas, pescados del mercado de enfrente .... que serán para otra ocasión.
La larga sobre mesa fue con cremaets clásicos coincidiendo todos en que estaban perfectos de sabor, de ron, de café con sus granitos y corteza de naranja flotanto y un mínimo toque de canela sin excesos.
Tiene solete Repsol y creo que lo merece porque se come bien y por ser un sitio especial.
de la casa
blavero
embutido habas
tortilla patatas
lomo
cremaet
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