Conocía desde hacía tiempo el restaurante Empòrium de Castelló d'Empúries, una estrella Michelin, pero tenía ganas de visitar su propuesta más modesta pero no menos interesante, Bistrot 1965.
Se encuentra en los mismos bajos del hotel y junto al comedor gastronómico. Imagino ocupa la antigua cafetería y mantiene un aire retro. Pocas mesas, bien separadas, atendidas por un par de camareras con presencia intermitente de sus propietarios.
Está galardonado como Bib Gourmand y una estrella verde Michelin.
Su propuesta es un menú a precio cerrado, sin bebidas, donde puedes escoger entre 4 entrantes, 4 platos principales y 4 postres. Cocina clásica basada en productos ampurdaneses de proximidad.
En esta ocasión elegimos como entrantes una coca de verduras escalivadas con anchoas de Roses y queso fresco y una terrina de ave y trompetas con ciruelas y naranja, jamón de pato y aceitunas. Nos gustaron los dos, realmente buenos.
Como plato principal una lubina de Roses con alubias de Santa Pau y hierbas, calabacines, vinagreta de ajos y romesco. Un pescado fresquísimo, excelente cocinado y en cantidad generosa.
Los postres, clásicos, una crema catalana con estofado de frutas rojas y canela (por mi gusto sobraban los frutos rojos) y un flan cremoso de huevo y vainilla con nata y naranja (“un flan como los de antes”).
Cena acompañada por un blanco del territorio, Camí de Cormes de Roig Parals, garnacha blanca, macabeo y garnacha roja, que nos gustó mucho.
Cenamos muy bien, con ganas de volver cuando cambie el menú
Flan
Crema catalana
Llobarret de Roses
Coca de verduras
Terrina de ave
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