En el pueblo de Jalance y en su carretera que la vertebra está este local que dispone de un bar con comedor. La entrada es por el bar que deja a la derecha la barra y la cocina al fondo para dar paso a un comedor, luminoso, no muy grande y formato irregular, con mesas y sillas tipo mesón castellano, amplias, de madera con un buen mantel de papel, separaciones ajustadas, luminoso.
El servicio en sala por el jefe es muy correcto, amable, con interés porque la experiencia sea buena. La salida de platos de cocina es rápida. Dispone de carta de vinos muy corta con alguna opción poco habitual y alguna otra fuera de carta y hay ganas de mejorar. La carta de comidas se basa entre semana en el menú del día, cantado a pie de mesa, especialmente para la afluencia de clientes de la central nuclear, lo que condiciona que en la cocina se opte por tapas o menú, dejando fuera las opciones de carne y pescado; nos ofrecen la posibilidad de tapas y dos medios menús (para plato principal compartido) y aceptamos quedando para los cuatro, con una cesta de pan básico, en:
. alcachofas con virutas de jamón y huevos de codorniz: alcachofas de temporada que se congelaron en su momento y que ahora se hacen a la plancha salteadas con virutas de jamón básicas y rematadas con huevos de codorniz bien hechos. Sobresalientes.
. chipirón plancha: amplia ración, buena textura, bien el aliño y básica la mayonesa. Recomendable.
. saquitos de queso de cabra con verduras y mermelada casera de Jalance: de muy pequeño tamaño, 8 piezas, bien preparados. Cumplen.
. ensalada de tomate y burrata: con tomate, queso de burrata, anchoas del Cantábrico, aguacate en buena ración para compartir y a destacar el tamaño de las anchoas. No es barata (14€) pero hay calidad en cada producto.
. carrilleras x 2: buen guiso, buen producto, buena textura por el tiempo de guiso y se acompañan de patatas fritas. Formaba parte del medio menú
. flan de queso x 2: referido como más que notable.
. arroz con leche: pequeña ración pero muy buen punto de cocción del arroz, sin exceso de sabor lechoso. Notable.
. postre: no recuerdo lo que fue pero hay foto. Formaba parte del medio menú.
En la parte líquida fueron un par de cervezas de presión al llegar, un agua grande sin gas y Sericis Viñas Viejas tinto 2019, un monastrell hecho en Alicante por una bodega de Requena que ya habíamos tomado en otras ocasiones y que siempre cumple bien; su servicio necesitó de enfriador por no estar atemperado pero funcionó bien en unas copas más que aceptables. También un café, un carajillo de Baileys y un par de muy buenos cremaets antes de emprender viaje de regreso.
Un buen día de excursión con barco incluido de crucero por el río Júcar desde Cofrentes y la compra de unos souvenirs (bollo de Requena, almendrados, panes ...) en el horno de enfrente (cierra 13.30h) del local.
chipirones
alcachofas
ensalada
saquitos
carrillera
vino
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