En Ruzafa pero es un sitio alternativo. Situado frente al conocido Restaurante La Salita (ya le toca la segunda estrella Michelín), ocupa el chaflán de enfrente con una amplia terraza sobre la acera con muchas mesas y sombrillas que salvan la situación porque el interior del comedor es pequeño a más no poder: solo hay una mesa en el rincón de la entrada (máximo 4 comensales) y una mesa y sillas altas (8-10 comensales juntos), más la amplia barra de servicio (con algún taburete) y la cocina a su espalda. Todo es metálico.
La decoración es escasa, llamativa, en la pared, escrita en los azulejos, está la carta para platos y vinos (desconozco si hay carta para las mesas exteriores) donde se marca el plato que no hay. Ambas cartas son bastante cortas pero los platos y vinos son interesantes porque la cocina tiene mano, todo lo hace en el momento y de hecho ha ganado un solete Repsol. El hilo musical, así con la vestimenta del personal acorde con el ambiente. El servicio, incluida la cocina, está llevado por mujeres jóvenes, amables y preparadas.
La web es solo un enlace para hacer reserva porque no tiene teléfono. Hecha la reserva para el interior (me gusta más ver la gente de dentro que la que pasa por la puerta) para mí solo. Empezamos por la bebida y opto por vermut con opción de casero o de Descaro rojo que es el elegida; bien servido en copa con sus aceitunas.
Para comer y tras casi una tortícolis para leer la carta en varias ocasiones, pido:
. marinera: producto típicamente murciano consistente en una rosquilleta elíptica que sostiene un relleno de lo que podíamos llamar ensaladilla rusa con una anchoa de remate. Increíblemente la rosquilla aguanta el mordisco sin desestructurarse y caerse todo al plato. Bien cargada, buena ensaladilla con todo muy troceado y ensamblado con la mayonesa. Muy bien.
. pan calentito: pensando en que la sepia tendría moje, acepto la recomendación del pan que se trata de un pan tipo focaccia redondo con aceite y sal. Muy bueno.
. sepia bruta: no hay moje pues lo que hace de compañía, tinta aparte, es un triturado de cacahuete garrapiñado que me pareció fantástico el aporte de algo dulce y crujiente a una sepia pequeña (tamaño una mano) muy bien pasada por plancha con sus tentáculos. Es un señor plato principal (no es una tapa).
Me dijeron que estaba bien en el encargo, pero después de todo quise rematar con un buñuelo de bacalao, técnicamente bien resuelto y coronado con un "pegotito" de allioli pero que el interior, meloso, había una proporción de patata excesiva.
Se me quedó por el camino el brioche de pastrami, las albóndigas en salsa... y el final dulce de un llamativo, en teoría, panquemao con helado de chocolate.
sepia
marinera
buñuelo
pan
barra
sala
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.