Transylvania es una marca que se ha especializado en locales para almuerzos y menú de medio día ubicándose en los polígonos de las localidades del cinturón industrial que rodea la ciudad. El primero fue Torrente luego Alacuás y el ya comentado de Paterna. Comparten muchas cosas desde la web hasta el vino, los cacahuetes y aceitunas pasando por la mayor parte de los bocadillos, incluso el tipo tamaño y ubicación del local.
En este caso está en las afueras del polígono de Alaquàs en un chaflán, con mesas en el exterior a modo de terraza. El interior es amplio con la barra a la derecha donde está la cola (¡sí, hay cola!) para pedir bien de lo que hay en barra o de la carta que pasa directamente a cocina y te colocan en una mesa donde te llevan los cacahuetes de corteza, mejorables, y unas buenas aceitunas; somos cuatro y salimos a poco con la manía de poner en la mesa la misma cantidad para un comensal que pata cuatro.
Hoy el local está lleno y no es de trabajadores de industrias cercanas (es sábado) sino de gente mayoritariamente joven y en grupos con lo que las sobremesas se alargan más de lo habitual en perjuicio de la rotación de clientes. Tardaron bastante y además como había un bocadillo de material de la barra y los otros, los llamados especiales, eran de cocina, el de la barra no nos lo pusieron para que no se enfriara y se olvidaron de traerlo con lo otros provocando un desfase incómodo.
Para beber una cerveza de barril, un refresco y dos de vino y gaseosa (también una gaseosa pequeña para dos que se queda corta). Para comer con probablemente el mismo pan, bueno, media barra (la especialidad de la casa los bocadillos XXL de barra entera y grande se quedaron para otra ocasión), mínimamente calentado en plancha y si lleva salsa se reblandece incomodando el comer aunque no es desagradable. Los pedidos:
. chipirones rebozados con habas: fue el más tardón en llegar pero vino cargado hasta los topes de chipirones y de habas. Combinación poco habitual pero son dos buenos productos sin integrarse pero muy buenos ya que el rebozado muy ajustado nada aceitoso y las habas fritas con ajitos muy tiernas. Muy bueno.
. especial longaniza balcánica: una longaniza tipo butifarra de buen tamaño y con especias propias de Rumanía, con mucho queso más patats a lo pobre y una mahonesa especial. Referido como notable alto.
. rancho trufado: carne de costillar a la brasa desmenuzada y con una salsa de trufa y champiñones al cognac. Muy buena pinta y referido como notable muy alto.
. transylvania 2.0: carne de vaca madurada con salsa balcánica y dos huevazos: muy tierna la carne, sabrosa, bien de punto de brasas, la salsa impregna el interior del pan y los dos huevos fritos, perfectamente fritos acaban de impregnar la miga del pan y la ropa si te descuidas. Será un poco gorrinada pero ¿está tan bueno el huevo frito entre pan! Debe ser el emblema de la casa (por el nombre) y sin duda es imprescindible de probar.
Dos buenos cremaets y otros dos cafés pusieron fin a un inicio de día que fue interesante hasta el final por lo que si volvemos seguro que no será un sábado porque además veníamos de otro local cercano que no pudimos ni entrar. A destacar que la cola no se acabó hasta casi las 13 horas desde la apertura del local estando el encargado de cobrar en la barra pidiendo disculpas a todos los clientes por el servicio bastante deficiente que dieron esa mañana (reflejado en la puntuación del entorno).
de la casa
salchicha balcánica
chipirones
trufado
gasto
cremaet
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