De regreso a casa y sin hora de llegada nos permitimos salir de la A3 con desvío al Parador de Chinchón donde solo en mesas de frío (noviembre/abril) y solo para comer en sábado y domingo tienen abierto este restaurante anexo con entrada desde la calle y desde el interior del parador.
Hay un distribuidor con decoración castellana, poste informativo del cocido y algunos premios recibidos para dar paso a un comedor (El Bodegón) u otro (La Bodega), ambos con decoración castellana y unidos por un espacio a modo de cocina con salida a ambos locales y formato uno cuadrado (el Bodegón, entrando a la derecha) y otro rectangular (La Bodega el frente de la entrada) donde nos acomodaron.
Mesas y sillas castellanas, mantel individual de cuadros que da aspecto más casero con vajilla, copas, vasos y cubiertos básicos. El servicio se nota el que trabaja y el que está aprendiendo pero siempre con profesionalidad y cortesía con un punto de cercanía muy correcto; la rapidez de cocina fue buena ya que el escalonado de reservas (¡imprescindible la reserva!) y el menú único, hace que se facilite todo.
El menú es completo e incluye todo: bebida consistente en jarra de barro con agua y vino (botella cada 2 personas) de un cosechero de DO Madrid llamado Neri tinto, traído a mesa descorchado que merecía la compañía de gaseosa. En la parte sólida y sobre la mesa un par de cortes de pan bastante bueno; nos fueron sirviendo al centro para compartir entre los dos:
. aperitivos llamados "antesdeboda": variantes de Campo Real: aceitunas aliñadas y pepinillos, torreznillo tradicional cocido y frito en sartén y piparras (aunque se anunciaban albondiguillas), por cierto bastante valientes. Muy muy destacables los torreznillos que estaban en su puto de fritura, crujiente y con buena carne.
. cocido completo de taba: viene un puchero con sopa y un cuenco con los fideos en crudo pero creo que algo fritos y pan con hierbabuena, todo en buen nivel pero repetimos del caldo. A continuación nos sirven la olla con garbanzos Pedrosillanos, col, cardillos, judías verdes, nabos, patatas y cangrejo de rio, todo en buen punto de cocción y amplia ración y de lo que destaco la cantidad enorme y más de garbanzos y lo curioso del cangrejo de río que se "pone por tradición" pues es una recuperación del siglo pasado proveniente de una antiquísima receta. Hay además la parte cárnica con morcillo, jamón, chorizo, tocino entreverado, gallina, cuello de ganso y hueso de taba, todo ello en buen nivel aunque el cuello de ganso, una especie de embutido que parece se añadió tarde porque estaba bastante seco y poco sabroso.
.postre: natillas del convento con pestiño: un buen pestiño buen tamaño, poco aceitoso y sin exceso de dulzor, siendo las natillas un pequeño recipiente de barro estando algo líquidas, bien de sabor y de canela.
Mucha gente es incapaz de comerlo todo y se lo lleva en un taper; yo comí dos buenos platos de cocido y aún sobró algo, lo que da idea de las raciones por lo que hay que ir con hambre y sin aperitivo previo.
Un café demasiado largo y en taza poco carismática más una infusión de manzanilla con un trozo de limón exprimido fueron el final, sin sobremesa porque quedan 3 horas de carretera y anochece pronto.
cocido 2
cocido
fideos y caldo
aperitivos
postre
salida de cocina
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