Restaurante asiático de buffet libre con servicio en mesas, a 15,50 € (sin IVA) bebidas y cafés aparte. De las 7 u 8 veces que hemos ido, quizás ésta haya sido una de las mejores. Predominan los platos japoneses, con una sopa de miso muy lograda, rollitos de carne y de verduras, diversos arroces (a destacar el de gambas), tempura muy floja y platos de carne que no dicen gran cosa. Buenos el sushi y los makisushi, especialmente el California y mención especial el Philadelfia, que en nuestra opinión es lo mejor de Aoyama.
Servicio correcto del vino, Raimat 27 Viñas, un chardonnay que marida bastante bien con este tipo de comida (12,50 € sin IVA). De los postres, buenos los helados de té verde y de judía y los rollitos de chocolate. El té, infame.
En los tiempos que corren este tipo de restaurantes seguro que no tendrán problemas. La oferta está en la linea de otros restaurantes de tarifa plana y buffett tipo Piazza di Roma. Aquí la ventaja es que no tienes que levantarte y el servicio de mesa es bastante eficiente aunque irregular (hay ratos que no te atiende nadie y otros momentos que te sirven varios platos juntos). Decoración correcta que le da algún toque intimista. Carta de vinos justita, con mayores carencias (como suele ser habitual) en blancos y espumosos, que son justo los vinos que mejor le van a la cocina oriental (y a toda la cocina moderna). Optamos por un Raimat Viña 27 Chardonnay (12,50€). Copas adecuadas sin ser de marca. Amplísima carta de platos para elegir, en la que es fácil perderse. Calidad media correcta, sin emocionar pero sin defraudar, al fin y al cabo hay que pensar en lo que se está pagando. Las bebidas y cafés se pagan aparte. Si te apetece cocina oriental, tienes buen saque y no buscas exquisiteces este restaurante es una buena elección.
Este local ubicado en el centro de Valencia (zona de Cánovas) ofrece una cocina asiática con un menú buffet por 15 euros. La ventaja, además de la RCP , que no te levantas, te traen los platos y la cantidad que quieres. La carta es extensa al contrario de la vinos que tiene pocas referencias.
El servicio atento aunque tardaron 30 minutos en traernos la carta.
La comida correcta, sin grandes pretensiones, la cocinan al instante y eso es un punto a su favor.
Una opción a tener en cuenta si quieres comer o cenar por poco dinero.
Hacía años que no había vuelto por este restaurante asiático. El local ha ganado amplitud con la reforma. La decoración es correcta, agradable, al igual que el mobiliario.
Carta extensa con platos más o menos interesantes, el sushi correcto y un arroz con anguila que haría destacar, junto con el pato laqueado. Todo lo que puedas comer por 15€.
Copas mediocres, carta de vinos escueta pero con alguna referencia interesante para este tipo de cocina, incluyendo Oroya sushi-wine que, sin ser de mi agrado, denota un interés por la carta de vinos. Servicio atento que trata de servirte el vino cuando no está muy ocupado.
En definitiva, un restaurante asiático con una buena RCP, ya que el tarifa plana te permite probar un gran número de platos distintos. Interesante.
No es uno de los grandes de la ciudad, ni mucho menos, pero es un más que digno restaurante oriental.
Hace poco que conocí este restaurante y he vuelto dos veces. La relación calidad-precio es muy buena no le puedes exigir por 15 euros lo mismo que a otros que te cobran 60. El sushi está muy bueno y se elabora todo al instante , el servicio muy bueno te traen todo pronto pero sin amontonar los platos y entienden y hablen perfectamente el castellano por lo menos el que hace las funciones de "metre".
Con esta (la última) son aprox. 3 o 4 las visitas que he hecho a este local que creo ha cambiado gerencia, ya que no he vuelto a ver al matrimonio que lo llevaba. Han cambiado la filosofía de negocio: ahora hay un precio fijo (tarifa plana) a 15 euros, en los que entra casi toda la carta, porque hay un apartado de platos especiales a distintos precios.
A lo que vamos: calidad mediocre en el sushi y el resto de comida, platos sacados a destiempo, nula capacidad idiomática para hacernos entender, carta de vinos algo más interesante de lo normal en este tipo de restaurantes, pero tratamiento del vino inexistente. Prisas en los camareros y sensación de buffet libre de mala calidad, servido en mesa.
Para colmo, una cucaracha se autoinvitó a la celebración de cumpleaños, recorriendo afable la mesa de una punta a otra. Ante nuestros comentarios sobre cambiarnos a otra mesa, pasaron de nosotros (tal vez vean normal el suceso), por lo que haciendo un verdadero esfuerzo por no arruinar el cumple, desistimos de marcharnos y acabamos la cena en otra mesa. Al pagar religiosamente la cuenta, ni una disculpa.
Local espacioso de decoración oriental, sencilla y cómoda. El problema es que pecan en la distribución algo amontonada de las mesas.
Cocina japonesa clásica bien elaborada, sushi-bar y menús degustación que incluyen diferentes estilos de sushi y sashimi.
Solía frecuentar este local hace algunos años cuando solo se encontraban un par de ofertas en la ciudad. Hoy en día hay mucho donde elegir y la verdad es que la variedad que se ofrece en otros restaurantes es mayor. No obstante, lejos de los nuevos hábitos de fusión, los fogones de este local siguen fieles a la tradición japonesa, platos típicos y formas de cocinar que lo hacen auténtico, valor importante para mí.
La bodega es escueta, con los mismos fallos de todos estos restaurantes, falta de espumosos y blancos frente al exceso de tintos. Copas a mejorar y servicio del vino casi inexistente.
Buena RCP
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