El servicio de vino muy bien, una buena bodega y una cristalería adecuada, en cuanto a la comida, es la primera vez que he ido a un restaurante vasco y he salido con hambre.
Después de los entrantes, pedí un plato de rabo de toro y me sacaron un plato enorme y profundo de porcelana fina con el anagrama del restaurante en dorado, muy bonito, pero el contenido de este magnifico plato eran cuatro tristes trocitos de rabo de toro perdidos en el inmenso fondo del plato, la impresión fue lamentablemente patética. Para el que no lo conozca, el rabo de toro consiste en un hueso con unos pedacitos de carne alrededor, por lo que de los cuatro trocitos de rabo pude extraer una cantidad ínfima de carne que estimularon mis glándulas salivares, pero no llenaron el estomago, por lo que acabe mas hambriento que cuando empecé.
Así que lo dicho, si os gustan los platos de porcelana fina, con alimentos elaborados y decorados, pero en cantidades minúsculas y a precios abusivos, este es vuestro restaurante.
Mucha tradicion en esta cuarta generacion de cocineros Vascos (los hijos), el comedor sutilmente llevado por Arantxa y apoyado por su hermano y sumellier Valentin, hace que te reencuentres de nuevo con una cocina sensata, ordenada y generosa.El trato por las carnes o el pescado es su fundamento, aunque ofrecen fantasticas notas atractivas como su ensalada de ventresca, las sardinas rellenas o el voletus con jabugo.De vinos...pues casi lo que quieras, Valentin se ha preocupado en introducir serias novedades que mantiene en perfectas condiciones gracias a sus tres cavas conservadoras, buena carta de vinos convenientemente separada en regiones y categorias,sorpresas mas que agradables, marcada presencia de riojas, no en valde la cabra tira al monte... aunque un poco alzados los precios de algunos caldos de nueva tendencia.El coperio y el trato por el vino se deja ver, se decanta, se cambia y se usa Riedel sin problema alguno.El local ha introducido alguna ligera reforma en sus paredes que le hace ser mas acogedor, esta perfecta y estrategicamente situado a espaldas de Canovas y no defraudara, rematamos la cena con un excelente moscatel de Malaga Jarel con un paladar glicerico.
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