Posiblemente (y el sentido de la posibilidad viene sólo por desconocimiento), el mejor restaurante italiano de Valencia. Se podría hablar del servicio -en las seis veces que he ido ha sido eficiente y eficaz-, pero entiendo que es el más subjetivo de los carices de un restaurante. También la comida es subjetiva... Por eso diré que, objetivamente, es la comida italiana más italiana de Valencia, por no decir la única que verdaderamente es italiana. La mayor parte no es comida tradicional, de la que comes en Sicilia de lunes a viernes, sino que se trata de cocina moderna con sentido: se siente una referencia clara a la cocina del sur de Italia: la utilización de los higos, los piñones, el tomate casero, el pez espada, el erizo de mar, la berenjena... Las personas con las que he ido son todas italianas -tanto del norte como del sur-, y les aseguro que sólo "soportan" ir a este italiano y a un par más.
De acuerdo y poco que añadir a los anteriores comentarios. Lo he visitado en tres ocasiones, por compromiso. Incomodo: En las mesas al fondo, te cae sobre la cabeza, la horrible lampara tipo interrogatorio; si no quieren cambiarlas que ya toca, podrian al menos correr las mesas y no las tendrias encima. El servicio despistadisimo, pero al es menos correcto y amable. PLatos segundos que llegan antes que los primeros y otras veces todos a la vez !! Y mientras, quien parece el dueño, al lado como en familia y niños correteando y gritando, hablando de su barco... etc.etc. Una lastima, porque podria salir facilmente, de la mediocridad. Queriendo, claro !!
Totalmente de acuerdo con Ballester.Italiano subido de precio ubicado en el antiguo bar de tapas llamado el Tranvia, apenas se han gastado un duro en remodelarlo, totalmente incomodo y nada sugerente, si unimos la falta de personal, una camarera o ninguna, la estancia se hace terriblemente pesada, hace tiempo tuvo su gracia por el llamado involtino, variedad italiana consistente en rebozar tipo atillo cualquier cosa apetecible, pero ahora la pierde por su poca consistencia y su elevado precio, sales con hambre.
La impaciencia no te permite tampoco disfrutar del vino, que bebes y bebes intentando alejar el paso del tiempo.
Restaurante italiano de agradable decoración. Copas correctas, así como manteles servilletas, etc... Disponen de dos menús degustación. Servicio un tanto distraído (15 minutos para traer un agua mineral, otros 15 para tomar nota, en fin...) Carta de vinos cuidada con referencias italianas en blancos, rosados y tintos.
Carpaccio de pez espada (completamente cubierto de parmesano, por lo que el sabor del pez espada queda totalmente escondido) y involtino de carne con verduras (una especie de rollitos de solomillo, creo), bebida y café, 26 euros. Caro, caro. (te cobran los grissini, !!). Tal vez los menús degustación sean una opción mejor cuando vas con tiempo. Le pongo un 3 al servicio del vino, aunque no consumí vino.
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