.....Continuación
En cuanto a lo que conseguimos comer, me parece que está correcto pero sin más. Una carta llena de nombres muy largos que quizá quieren expresar más de lo que en la cocina se elabora y te sirven. Platos que pretenden dar un nuevo aire a la cocina castellana sin dejar de ser lo de siempre y sin pasar de ser más que un nombre en una carta y una gran indecisión en la cocina. Muy buenos postres (y abundantes)-INDECISION
Como RESUMEN: un restaurante en el que se come bien pero sin más pretensiones. Uno más de los muchos que hay por toda España pero intentando aprovechar el éxito de una Bodega. Un servicio claramente mejorable y una carta que pretende ser lo que no es. MAS FAMA QUE GLORIA.
DECEPCIONANTE
Pago de Carraovejas me parece un buen vino que además aprovechó un gran tirón de los Ribera del Duero pero otra cosa es intentar que el Restaurante José María viva de ese tirón.
Podría decirse que impera el DESORDEN. Desorden evidente en el servicio; desorden en la carta; y desorden en el tipo o estilo que quieren dar a su cocina. Para poner orden el buen vino de la casa que sube y sube de precio (PdCarraovejas 2002 - 10,50euros) y que advierten que está racionado a 3 botellas por mesa -por si quieres llevarte alguna-.
La carta que me han presentado hoy es de esas cartas fijas con un añadido de sugerencias que se repite en un 70% a la fija pero cambiando el orden de los platos -CONFUSION-.
El servicio es "excesivamente rápido" hasta el punto de que nos llegaron a "desatender" hasta 6 camareros diferentes que crearon una pequeña ceremonia de confusión. Como anéctota: uno de nosotros no pudo comer segundo plato tras 40 minutos de espera y reclama
Poco más que añadir a lo indicado en su "escueto" comentario por Jose. Sólo resaltar la excelencia de las materias primas, sobre todo el tosón, que estaba realmente exquisito, y los postres que se salían de lo tradicional, bien presentados y atractivos (yo me tomé un semi-sorbete de pera al sauvignon blanc de Blanco Nieva que estaba muy bueno). El vino fue el de la casa, Pago de Carraovejas Cr. 2001, 12 meses en barrica, muy bueno.
El pero lo dan las copas y el jaleo, claro que fue el día 23 de abril fiesta de la comunidad.
(Sigo los 3 comentarios anterios y fin)
Tienen vinos dulces por copas :))) de modo que he tomado un PX Gran Barquero. La copa, adecuada.
Había diversos vinos dulces por copas a precios también muy ajustados. Bien por ellos!
Hoy estoy muy crítico, porque creo que podrían mejorar mucho las cosas en este sitio, sin embargo es el sitio en el que mejor he comido nunca en Segovia y me parece un sitio recomendable.
Sobre 10 mis puntuaciones son las siguientes:
Entorno 7/10
Comida 7/10
Servicio del Vino 7/10
(Sigo los 2 comentarios anteriores...)
En cuanto a vinos. La carta tiene una estética realmente mala. Sinceramente al darmela se me han quitado las ganas de abrirla, pero me he puesto a ello. Sorpresa. Tienen muchos vinos y una amplia variedad, a unos precios también ajustados; gravando más los vinos más baratos y menos los más caros. Alucinante la sección de vinos de museo... Se me han quedado los ojos como los de un cartoon japonés 8) Tondonias de 1916, Ygay de 1914, Paternina de los 40... Y no me han parecido caros para ser de esos años. Tenían un nutrido surtido de espumosos, si bien muy habituales así como sección de dulces, olorosos, finos, etc... No muy extensa, pero sí existente y de agradecer.
La sección internacional también tenía cosas curiosas. No grandes representaciones en número y bodegas, pero sí variado. Desde Burdeos a Turquia, pasando por Falcon Crest (prometo que no lo he buscado, me he tropezado con él ;)
Hemos tomado el vino de la casa. Un Pago de Carraove
(Sigo comentario anterior...)
En cuanto a la comida es como dar un suave y tembloroso pasito desde la restauración clásica segoviana hacia... no sé donde, pero es que creo que tampoco ellos lo tienen claro. Les falta, considero, seguir un camino más claro de cómo quieren hacer las cosas. Los precios están muy muy muy ajustados y las raciones son más que amplias, generosas.
Puedes comer cosas clásicas realizadas con una absoluta solvencia y platos más novedosos en cuanto a sabores y formas de realizarlas. Están ricas, sí, pero se quedan a medio camino de ningún sitio. Tanto en sabores, como en texturas... No obstante no puedo dejar de destacar que la Presa Ibérica con no-me-acuerdo-qué-puré y reducción de vinagre de frambuesa estaba realmente excepcional. Todo estaba rico, que narices!, pero esto especialmente :)
En los postres más de lo mismo. Clásicos solventes que a todo el mundo gustan y ligeros guiños hacia novedades que se quedan en escorzo gastronómico resuelto con dificulta
Un suave cambio en la tradicion segoviana, saturada de asadores, asadores y más asadores.
El entorno es clásico de este tipo de lugares, pero sin llegar a ser tan adusto como muchos otros.
Cubertería y vajilla solvente, así como el mobiliario, que cumple sin más su cometido. No hay que buscarle ni el art-decó, ni el Bauhaus, a un lugar como este, no lo necesita.
Según me siento, ya le bajo un par de puntos... el mantel está manchado. Errores que no disculpo.
Es fin de semana y claro, el servicio anda un poco aturullado, prisas, carreras y amontonamiento de platos en la mesa del comensal. No obstante son buena gente y pese al lio de domingueros cumplen su trabajo con profesionalidad (además estaban enseñando a un chavalillo, desde cómo servir a cómo abrir la botella... pobrecito que mal lo ha pasado ;)
Estoy de acuerdo con la cantidad y la calidad pero el mismo adolece de personalidad. Es dificilisimo encontrar una mesa sin reserva, el servicio es atento y la dirección borda su comentido pero una vez dentro si las prisas les agobian empiezas a sufir la batalla, prisas, te levantan el plato antes de acabar, puf un suplicio. por lo general de lo mejor de segovia que yo conozca. Obligado tomar Pago de Cararovejas, una delicia calidad/precio
Merece la pena visitar Segovia para comer aquí, precios muy ajustados y se come en calidad y cantidad. El servicio del vino es bueno, de echo el dueño, Jose María, era el antiguo sumiller del afamado restaurante Cándido y además creo que es el dueño de las Bodegas Pago de Carraovejas. Siempre que voy tomo el vino de la casa que es un estupendo semicrianza de PDC que no se comercializa en el mercado, es exclusivo del restaurante donde te lo venden in situ a 6 €; la botella (eso si no ha subido). Ahh! y de postre "Ponche segoviano".
Parada obligada en Segovia.
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