qué decir que no se haya dicho antes de este restaurante, entorno precioso, combinando lo moderno con las raices... y con esto se resume un poco todo, ya que la cocina va por el mismo camino, platos tradicionales con guiños un poco más actuales, la mayoría bien ejecutados, pero no sorprendentes. Excelente carta de vinos,con precios para todos los bolsillos ( muy de agradecer) y los cavas y vinos blancos a una temperatura excelente gracias al enfriador( muy buena idea), el servicio muy atento y simpático y la puesta en escena (manteleria, cristaleria, detalles..) muy buena también, en definitiva,buen restaurante, pero cuando vuelva a menorca probaré los que todavia no conozco...
Es la primera visita a este restaurante. El entorno es muy bonito, la casa está perfectamente restaurada, con un interior precioso dividido en varias habitaciones y reservados, a destacar la gran bodega climatizada. Pero lo mejor es el jardín porterior, muy tranquilo y con buena iluminación que lo hace bastante romántico. El servicio es muy bueno, tanto la dueña como uno de los camareros creo que son asturianos y muy simpáticos. La comida está a un gran nivel, de entrada pedimos un plato típico a base de setas y los raviolis de calabaza, los dos muy bién. De segundo tomamos el cordero 3 cociones y el bacalao, los dos muy recomendables. El servicio de vinos es muy original, te invitan a visitar la bodega donde puedes ver todos los vinos de la carta clasificados por DO, con el precio y la añada, nosotros elegimos un Abadia Retuerta Cuvee El Palomar 2003 a 30 euros, en general buenos precios de los vinos. Ya estoy esperando volver en nuestra proxima visita a Menorca.
Idílico caserío menorquín, con una maravillosa terraza que invita a quedarte horas y horas... Ambiente tranquilo (ya empezamos bien), pero lo mejor es la atención por parte de todo el equipo y sobretodo por Núria, la propietaria. Sencillez, entusiasmo y alegría!!!
Cocina menorquina con toques navarros, franceses (seguimos muy bien). Comenzamos con una mantequilla casera exquisita (aperitivo de la casa), taco de foie mi-cuit con figat y manzana verde, acompañado con pan dulce moscovado. Principales: riquísimo bacalao en tempura, patata pont neuf con espuma de vinagre de malta y terciopelo de guisantes; y espectacular cordero menorquín en 3 cocciones (chuletita a la brasa, paletilla confitada y molleja frita) acompañado con berenjena rellena a la menorquina... Mamma mía, que gozada!!!
Maravilloso final con un tronquito de chocolate con pistacho y trufa, salsa de naranja y helado de chocolate jade. Maridamos con un Mestizaje (18e). Amplia carta de vinos (aún siendo cara, resulta de lo más económico por estas tierras), de lo mejor de baleares. Un placer poder contemplar la bodega climatizada, un rinconcito mágico del restaurante (se nota el mimo de los dueños en este tema). Muy buenas copas.
Recomendable y esperando repetir
Mi favorito en Menorca. Voy desde hace unos 6 años, que lo compraron sus últimos propietarios, que ya son amigos por lo bien que me tratan siempre. Y en esta ocasión no voy a hablar de la comida porque me entra hambre. Voy a hablarles de las personas que hay detrás: De Nuria, qué voy a decir, que siempre está con una sonrisa en la cara y que se desvive porque estemos agusto, y de Daniel, que me parece de mentira, nunca he conocido a nadie a quién le apasione tanto la gastronomía y le guste tanto dar de comer; tiene el restaurante lleno de libros de cocina y vive por y para ella. Si a usted le gusta el vino y Daniel tiene tiempo para charlar un rato con usted, se sorprenderá de sus conocimientos enológicos. No es el típico restaurador que conoce los vinos de su carta y punto. El vino en su restaurante tiene la importancia que merece; hace unos años hicieron una bodega en una cueva que tiene el restaurante en la que da gusto escoger el vino, para tirarse allí un rato. Multitud de D.O. de toda España y una sección sólo de vinos de Baleares.
El último día Nuria nos recomendó un Viña Ijalba, monovarietal Graciano; nos explicó que es una uva autóctona de la Rioja y Navarra, aunque minoritaria, que a veces que utiliza para mezclar con tempranillo u otras uvas para darle carnosidad.
Bueno, que si le gusta comer y beber bien y que le atiendan con amabilidad y profesionalidad, ya sabe donde ir en Menorca.
Durante los 2 últimos meses he disfrutado de este restaurante unas 4 veces. Los platos de Daniel Mora son una excelente combinación de clasicismo con toques actuales asturianos, menorquines, internacionales. Desde una primorosa fabada asturiana, pasando por unas excelsas fabes con almejas, sin olvidarse del cordero al horno, setas.
Atiende la sala su mujer con amabilidad, profesionalidad y simpatía.
Pan de elaboración propia que ya no se encuentra ni en las panaderías, apetitosos aperitivos y una corta pero acertada elección de vinos que guarda en una pequeña bodega-cueva climatizada. Precio de los vinos tienda x 2. Abadia Retuerta Selección 2004 32€.
El mejor restaurante en la isla de Menorca. Se disfruta más en invierno por la menor aglomeración de gente.
Tengo que decir que este restaurante me "priva", permítaseme la gracia. El ambiente, el trato, la mano del chef, tanto en la cocina como como en la elección de los vinos, cuidadosamente elegidos por el mismo y etiquetados en una bodega acondicionada en una cueva que servía de algibe cuando el solar era una cantera. Copas Spiegelau en las mesas, que al contrario de lo que dice el anterior forero, tienen mucho espacio entre sí, al menos las del interior. Nos tomamos un Anima Negra, una camarero inglés, muy servicial, nos cambió las copas por unas más grandes y trasvasó el vino a un decantador para que se oxigenara, todo acompañado de los platos que elabora Daniel Mora, con muy buen gusto. Nos hicieron sentir como reyes.
La primera impresión, muy favorable. Muy buenas indicaciones, via tfno. para poder encontrar el local. La esposa de Daniel y propietaria del negocio, nos recibió en el parking, con una amabilidad y cortesía encomiables.
Gran cave de vinos y la carta más extensa de los mismos, de todos los rest. visitados en la isla.
Recomiendo lleven una pequeña linterna para ayudarse en la lectura de la carta, ya que la semi-penumbra romántica provoca un esfuerzo enorme para poder atisbar entre líneas...
Servicio correcto, con camareras vestidas de negro, deambulando entre las mesas, con una pequeñísima separación entre las mismas.
Posee pagina web: www.sapedreraespujol.com
Dentro del semidesierto panorama gastronómico de Menorca, un local muy a tener en cuenta para sus cenas.
Cuando uno va a este restaurante por primera vez uno cree haber encontrado un pequeño tesoro escondido en un pueblecito típico de la isla, el Caserío de Torret.Decoración elegantísima con detalles y muebles de anticuario, comida aún mejor, basada en el producto; propia de su chef Daniel Mora, y un servicio, como no podía ser de otra manera super-atento y amable. Es lo que pasa cuando los propietarios están al frente de los negocios, que todos los detalles se cuidan. La carta de vinos, espectacular, unas ciento cincuenta referencias muy bien escogidas. Este restaurante, como un buen vino, va a a mejor, esperemos que siga así.
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