Después de varias visitas a este local en el centro de Murcia me decido a isncribirme en Verema y a ecribir sobre lo visto en un local que merece que se reconozca y se valore.
En la cena de hoy sábado con mi mujer hemos decidido compartir 4 platos y 2 postres.
El aperitivo que nos han servido ha sido un gazpacho de tomate con una memerlada amarga de bayas goji y salmón. Sabroso, con un amargo y dulce que se apoyaba en la grasa del salmón ligeramente ahumado, dicen, en casa. Comienzo sorprendente y sabroso.
La ensalda Davis, una ensalada que ha merecido el premio que había organizado la consejeía de Turismo, y que ha levantado un gran revuelo en la ciudad, fomentado insidiosamente por un periódico partidista, está compuesto por un juego de impregnaciones, comos nos ha explicado Marta, la propietaria del local y autora de la receta ganadora. Unas rodajas de tomate apoyado sobre unos encurtidos pasados por Mirim y soja. El tomate "impresionado" con balsámico y aceite, y unos boquerones apenas caliete y macerados en aceite de flor de azahar,hojas de limonero y rayaduras. Una gelatina de azahar y fondo de los boquerones dá una potente nota en boca. Cierra la ensalada unas verduras crujientes. Nos ha gustado mucho.
Atún en teriyake y ajoblanco de pistachos, Foie Gras con habitas y huevo, Tepanyaki de Kobe. Higo Chumbo, chocolate, té macha y café. Natillas con halado e cítricos y caramelo.
Todo muy sabroso, muy equilibrado. Para beber un vino de la tierra Valche entre una gran carta de vinos que denota pasión. Excelente el servicio y la relación calidad precio
Agradecemos mucho el trato en un local que va a más en cada una de nuetras visitas.
Imprescindible para quien quiera conocer los nuevos rumbos que está tomando la cocina murciana.
Nueva repetición en este restaurante a nuestro paso por Murcia. Soy fan. Coincidiendo con la voltereta y las dos orejas de José Tomás en la Plaza de Toros, nos fuimos al Trapería 30 a probar el menú taurino: "De grana y oro". De nuevo los menús temáticos de Antonio Jesus Gras, que tanto se agradecen. Está bien que la gente se lo curre. Nos recomendaron un vino de Bullas, el Valché 2005, y nos encantó. De entrada una croqueta de pimientos y toro y una ensaladilla rusa con salmón. El gazpacho de tomate con helado Gorgonzola estaba de muerte. Lo había probado en otro sitio con helado de albahaca, pero nunca con uno de queso, y más con ese sabor. El resultado nos gustó. Lo mejor, por consenso, fue la tempura de Cazón con mojo de curry rojo...y todo con unas verduritas muy murcianas...aunque tambien estaba genial el plato central, con el que se remataba la "faena" después de los capotazos: el rabo de toro deshuesado, con verduras y cuscús con olivada. El postre de higos, almendra y café...tambien rico y además un pequeño brownie con el café. Por poner alguna pega, esta vez el menú no estaba maridado, pero el Valché fue un acierto. Otro pequeño problema es que había algún sabor que se repetía...alguna especia o condimento ¿tal vez?...creo que en la ensaladilla y en el pescado. Salimos contentos de nuevo y con la alegría de que no te den el sablazo de rigor ¡¡....eso para los toros¡¡¡¡.
Aficionados al Trapería y encantados con su forma de llevar el restaurante, acudimos a evaluar una de las estrategias de AJ Grass para combatir la crisis: el menú de noche PicaPica.
El vino a parte, ERRE PUNTO Blanco 2005, sugerencia en la carta de vinos, muy rico y a un precio sensato, como ya es costumbre y se agradece enormemente.
Comenzamos con coca y pimientos asados regados con puré de aceitunas negras, sencillo y rico, tomo nota para cenas informales en casa. Rico, rico.
Gazpacho con polvo de pimentón y helado de queso azul. Para mí lo mejor del menú, apúntate una Gras, muy bueno.
Después y si mal no recuerdo, algo con sardinas en escabeche, higos y chato... complejo. Mi primera impresión no fue buena, pero conforme lo fuí comiendo aprendí a disfrutarlo y debo decir que me acabó gustando... lo dicho, difícil pero muy interesante.
Continuamos con una tempura de verduras con curry y mojo rojo. Muy bueno también, la sencillez de una tempura de verduras con un toque muy rico. Lo he disfrutado.
Como plato previo al postre nos pusieron cordero con cuscús y salsa de hinojo. Muy bueno, pero no espectacular. Tabién creo que tiene poco de lo que podría transmitir la idea de "picapica".
El postre presentado, como empieza a ser habitual, en un frasco hermético que encierra aromas que envuelven gelatina de té de menta con lo que creo que era un brownie de pistacho y helado de chocolate. No deja de ser divertido y agradable, pero mi opinión acerca de los postres es que no son lo suficientemente empalagosos como para que me marquen. Entiendo que es culpa mía, no lo puedo evitar, pero lo que me gusta para el postre es el mazacote de chocolate.
En resumen no está mal. Debería decir que muy bien, pero mentiría si dijera que no he disfrutado más en otras ocasiones (no os perdais el menú Kobe en las jornadas de la carne roja...). Podría entender que a alguien le resultase caro, porque se puede comer mejor en este restaurante.
Anyway, me parece fantástico que exista Trapería 30 en Murcia y me encantaría que esta idea funcionase. Murcia tiene pontencial y necesita que se le saque el pringue.
Bueno, pues Murcia es una ciudad pequeña y casi todo el mundo se conoce. Este restaurante supongo que no se da cuenta de que hay ciertas cosas que perjudican y mucho. Allá cada cual. la cocina es, para mi gusto, mucho menos de los que se pretende. El local no está mal ¿para 10? Debo de haber viajado demasiado. La cocina tampoco esta mal, aunque hay platos irregulares. El servicio del vino es correcto. Pero claro después de todo, si los comentarios me resultan tan poco ponderados me permitiré pecar del mismo defecto pero al revés.
Segunda visita al restaurante. La primera nos sorprendió y la segunda ha sido la confirmación: espléndido. En pleno jolgorio murciano por el entierro de la sardina nos refugiamos en el Trapería 30 y en su menú especial para la ocasión, con maridaje incluido. De aperitivos, muy bien presentados sobre una base de piedra, una croqueta de jamón de guijuelo (líquida en su interior), un bombón de sobrasada y una sardina con queso azul que nos sorprendió, por el juego de sabores. Para maridar, Moet Chandon Grand Vintage 200. Después pasamos al foie a la sal...matizado con endivias braseadas al anís. Gracioso el juego entre el dulce del anis y el amargor de la endivia. Para el foie tomamos un Utrella Saint Jaques (Bierzo). A continuación llegó nuestro favorito....la caballa con cabello de angel y germinados, que tenía tambien una crema de azahar y algún toque más. La caballa semicruda tenía un aire casi japonés y funcionaba muy bien con el cabello, los germinados y las salsas. Fuegos artificiales en el paladar. Nos encantó. Para la caballa el Nora 2006 (Rias Baixas)....con el que degustamos tambien un bacalao con moluscos y unas habitas que le daban al plato aroma murciano. Terminamos con un Jarrete de Kobe y una copita de Pujanza 2003 (Rioja), antes de pasar a los postres. Fueron dos...un helado de fresas con tocino de cielo y paparajotes de menta (de nuevo los "aires de la tierra"), maridado con un vino dulce de Silvano García (Jumilla)riquísimo y con personalidad....y de remate un postre que impacta, el chocolate ahumado con notas cítricas, acompañado de un moscatel de la Marina (Alicante). El chocolate llega en una especie de tarro de cristal, como los antiguos para la mermelada, y al abrirlo sale el humo...en un efecto-espectáculo que está muy bien traido teniendo en cuenta que acabamos de quemar y enterrar a la sardina hasta el año que viene. El servicio del vino fué magnífico, con las explicaciones necesarias...lo mismo que con los platos. Salimos tan encantados que especulamos con la posibilidad de una futura estrella para este restaurante si sigue creciendo en esta linea....aunque eso -ya se sabe- es complicado. Pero por nosotros que no quede¡¡¡¡¡
Escondido detrás de la calle Trapería, en un céntrica calle de Murcia, podemos encontrar el local, ambientado con una decoración moderna e intimista con colores oscuros, es cómodo y agradable, las mesas son amplias con buena separación.
Nos ofrecieron la posibilidad de tomar dos menús gastronómicos, uno de ellos basado en el buey wagyu. Pero finalmente optamos por comer a la carta.
Para los primeros encontramos en la carta un apartado de chacinas, con Jamón, lomo Joselito, cecina, etc. Despues, croquetas y buñuelos, o ensaladas y algún arroz. Quizás algo floja la carta en este apartado.
Para los segundos, pescados y carnes con una buena selección de carnes de diversas DO como, avileña, wagyu o angus.
Empezamos con un aperitivo de la casa, una crema de berenjenas con gambas muy rica. Para los primeros nos decantamos por croquetas de boletus, croquetas de ibéricos y un plato de jamón ibérico con pan y tomate. Las croquetas de ibérico estaba muy ricas, pero las de boletus no nos gustaron, el rebozado estaba algo correoso, el jamón ibérico acompañado de un delicioso pan cristal con tomate.
Para los segundos, elegimos el tepanyaki de buey wagyu con verduras, y la trilogía de bacalao. Pues bien, el buey estaba delicioso con unas verduritas perfectas de punto crujientes y frescas, muy bueno. Sin embargo el bacalao no convenció mucho, teníamos en el plato tres formas diferentes de preparar este pescado, rebozado, pero no un rebozado al uso, algo pesado. Luego otra preparación con pisto y pasas, la mejor de las tres, muy rico, y una tercera con azafrán que terminaba cansando. Hay que decir que las raciones son bastante generosas.
De postre tomamos un variado de chocolates que consistía en diferentes tipos de chocolates o preparaciones, con humo, en un recipiente hermético. Sinceramente no nos convenció mucho, le faltaba algo de finura.
Una buena carta de vinos con buena selección de cavas y champagnes, más riberas y riojas, pero también otras DO. Nos ofrecieron , muy acertadamente, un Casa de Las Especias 2004 de Yecla, un vino goloso muy rico, perfecto de temperatura y bien servido.
La experiencia en Trapería 30, resultó agradable en general, una sala muy cómoda, un servicio muy bueno y cercano, algún pero en algún plato. Desde luego, según nuestro punto de vista, creemos que está por encima de la media en el panorama gastronómico murciano.
Estos chicos son valientes, sí señor!. Hacer un menú de buey de kobe ENTERO y no cansar al que lo come, me parece un éxito.
El local, me pareció chulo, perfecta mantelería, copas correctas, cubertería modernista y a la vez operativa, vajilla "chachi-piruli" y sillas muy cómodas (cuidado que las sobremesas con tanta comodidad , pueden ser eternas)
No tuvieron ningún problema para hacer comida para mis tres hijos (fuera de la carta) que aunque comen de todo, alguien les dijo "queréis pasta?" y se volvieron locos, así que no pude decir "ni mú"
Nosotros dos, atacamos al Kobe de frente. Dos aperitivos para empezar, ensaladilla rusa de patata morada ,y croqueta de puchero (espectacular ).
Seguimos con el pecho de Kobe sobre endivias asadas (yo ejjjjjque las endivias , como que no, pero la carne estaba de impacto)
Carpaccio de cadera de Kobe con helado de tomate y wasabi.
Los dos siguientes platos, no puedo explicar de qué parte del Kobe eran, porque no lo recuerdo, la verdad (el alzheimer este...)
Uno era tiras de Kobe asado,con verduritas (guisantes, judía plana en tiritas, brócoli)
buenísimo el jugo que soltó la mezcla
El último , para mí, fue el más BRUTAL. Tal vez porque estaba guisado. Bueno, mucha carne, muy bien trabajada, y muy bien conseguido el concepto, que me parece valiente de verdad. De postre me comí una hamburguesa. Así como suena. Hamburguesa dulce ahumada. Me pareció divertidísimo!!!!! Este Antoñito, está hecho un crack.
Bebimos un Chateneuf du Pape clos de no se qué (ay! lo siento, pero si sólo lo pruebo porque ahora no puedo beberlo, a aguantarse to er mundo!preguntadle al papá que es el que se lo toma!!)
Nos invitaron a dos vinos de postre , un moscatel y un monastrell de casa de la ermita (Jumilla) que ninguno de los dos pudo acabarse :(
El lugar me parece que tiene una ubicación privilegiada, como local es chulo chulo chulo, y la verdad es que ellos , son un encanto. Vuelvo seguro.
Desde septiembre hasta el viernes 13 de marzo han sido varias las visitas ha este establecimiento. Siempre hemos ido probando nuevos platos y vinos diferentes, menús realcionados con la estacionalidad o con hechos muy concretos, como éste último del homeje a cocineras importantes.
Nuestra relación con esta casa comenzó como clientes y creo que hoy casi podríamos llamarnos amigos, por eso matizaré mis comentarios.
Traperia30 está haciendo un esfuerzo por que los clientes disfrutemos, aún en tiempo de crisis (un menú a mediodía de 15€ y otro por la noche de 20€), de una gastronomía de nivel. Menús como el de buey wayu, más conocido por kobe, al precio de 49€, es todo un reflejo de una manera de entender este oficio. Maridajes que nunca han superado los 22€, siendo ampliamente generosos a la hora de atender sedientos clientes.
Por ello, el menú probado el viernes 13, con base de recetas versionadas, ha sido muy de agradecer.
Desde la coca de sardinas y tabaco, esta vez con caballa ligeramente escacheda en frío, o pasando por los ravioles de calabaza, con una espumita del agua de la calabaza y caramelo de gorgonzola, la sensacional y "ahumada" brocheta de cordero con un delicadísimo sorbete de té y menta. Un jugoso bacalao rebozado y mojado con salsa de bacalao y pasass y un huevo a baja temperatura, para acabar con jarrete de kobe con salsa de coco. El postre un apasionado bizcocho con leche crujiente. Todos los platos muy sobresalientes, pero el juego continuaba con el maridaje de vinos elaborados por mujeres, un Albert y Noya brut rosat, José Pariente fermetando en barrica, el Templari 2006 de Barbara Fores, y un px extraordinario de El Maestro Sierra, la emblemática bodega gestionada por mujeres.
Si hay que poner un pero sería la única variedad de pan, el resto es de libro, pero de libro de cariño, y de agrado.
GT de G Vigne y feever tree, lo que produce una sobremesa larga, a veces hasta con la intervención de la elengante Marta o del porpio cocinero, algo agotado ese día.
Un restaurante que merece seguirse de cerca, porque no sólo dá de comer o cenar, sino que se preocupa por el mundo del vino organizando catas y renovando sus existencias con novedades.
El cliente, amigo o no, reconoce un trabajo, y este caso, hecho con mucho amor y mucha calidad.
Magnífico el jefe de sala suizo Remo, simepre en su justo lugar.
Sólo hace falta ir una vez,para darse cuenta que Trapería 30,es de esos lugares dónde debe acudir todo amante de la buena mesa y de la buena vida.
Pónganse en manos de Antonio y Marta y sencillamente disfruten de su gastronomía y su compañía.Un auténtico placer.
Tomamos el menu Inca, el del juego con las variedades de patatas, y nos pareció divertido e interesante. El maridaje de vinos un acierto...nos hemos apuntado algunas referencias. Tambien vamos a orgenizar alguna nueva visita. El único "pero" puede ser el del pan....se echa en falta variedad, pero en general muy bien. Visita obligada en Murcia.
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