De camino por la A6 y justo antes del túnel de Guadarrama merece la pena perder unos minutos en separarse de la autovía para comer a gusto una cocina casera con buenas raciones en un ambiente muy de asador. Goza de amplio aparcamiento exterior.
En el exterior hay una zona de juegos infantiles y campo de fútbol sala para cuando haga mejor tiempo. Pasando al interior encuentras a la izquierda una amplia chimenea que da calor a la estancia, dejando a la derecha la zona de recepción y la cocina; al fondo un comedor transversal completa el aforo.
Llegamos tarde y está todo lleno pero nos colocamos en un rincón del comedor del fondo porque está todo más que lleno con mesas familiares algunas muy mjuy numerosas. La decoración con predominio de madera en las paredes y con utensilios de cocina y campo como elementos destacados.
Las mesas están algo juntas pero supongo que es por ser un fin de semana de vacaciones navideñas y víspera de Reyes; sillas y mesas de madera maciza, vestidas con mantel y servilletas de tela , con cubiertos copas y menaje propios de un asador sin pretensiones de elegancia. ¿El servicio? Baste decir que si tuviera un asador me los llevaría a todos a mi local; desde la llegada con reserva telefónica 20 minutos antes y no se preocupe que ya veremos, asta colocarnos en la mesa libre que no habían dado porque estaba junto a una gran mesa familiar y al lado de la sección de niños pero que aún no habíamos empezado a comer se había vaciado otra junto a la chimenea que nos ofrecen pero ya los niños estaban en los postres y saliendo hacia el jardín, pasando porque podemos elegir de los dos menús indistintamente los platos, y porque los callos picaban y no nos habían avisado y nos cambiaron el plato, y porque nos pusieron de aperitivo unas muy buenas aceitunas y unas croquetas caseras y un cesto de pan de pueblo todo por cortesía de la casa; porque pedimos agua como bebida del menú y nos dijeron que otra cosa que ya traían una jarra de agua de la sierra; por supuesto un licor casero final con la botella entera a nuestra disposición. Todo ello porque la "mesa no es muy adecuada" y con una sonrisa y amabilidad imposible de pensar con el fandango que había en la sala y más con mesas multitudinarias que cada uno pide una cosa cada vez que pasa alguien por su lado.
Al ser menús supongo que la cocina está muy facilitada pero también es destacable la rapidez de salida de platos. Para beber y aunque la carta de vinos es más que básica y poco trabajada, la carretera manda y nos quedamos con un tinto de verano y una cerveza.
Las dos cartas que hay de menús (27,75€ y 28,75€) parece más de que a veces habrá una y a veces habrá otra, pero hoy están las dos. En internet hay algunas referencias de un menú especial de 21 platos (pero de platos, platos aunque las raciones tendrán que ser mínimas) como jamás he visto y por 35€ que evidentemente hoy sería para suicidio colectivo en la cocina; también hay en la web carta de comidas con bastantes entrantes muy de cocina de montaña castellana y buenos platos de cuchara aparte de carnes y pescados; tampoco era hoy el día. Como extra 2 croquetas de jamón y otras 2 croquetas de cocido por cortesía de la casa, bien preparadas, buen tamaño pero escaso sabor interior con buena melosidad. Lo que pedimos:
. sopa castellana: servida en una tinaja, bien de sabor y tropezones; en cantidad exacta de 3 platos y medio.
. migas de pastor: enorme plato de migas algo blandas en su textura, bien de sabor, nada aceitosas, tropezones en formato lonchas de chorizo y rematadas por 2 huevos fritos en su punto.
. (callos a la madrileña): probado el caldo estaba picante en nivel demasiado para el gusto particular y se cambió sin problema); estuve a punto de pedir que lo pusieran en un táper.
. carne a la pizarra con ensalada: traen una parrilla caliente y la carne bien fileteada para hacer al gusto; la carne de ternera muy tierna. Trajeron también unas patatas tipo chips pero hechas en casa con algunas aún algo blandas de su rápida salida de freidora.
. ciervo estofado: suficientes trozos de carne que, con un punto más de cocción, conseguirían una mejor textura; bien de sabor al igual que la salsa bien especiada; acompañan unas patatas caseras tipo "a lo pobre" pero que quedaron algo desangeladas.
. surtido de postres: unos taquitos de diferentes opciones: pudding, lo mejor, arroz con leche demasiado líquido, pastel de limón y pastel de yema de huevo prescindibles como el chantilli que "adorna" (léase, empastra) todo.
Nos traen una botella de un licor de café (descafeinado) que elaboran en el local, con algo -muy poco- de whisky y con una textura completamente líquida que debería pasar a más cremosa. Se agradece la amabilidad y la intención que desgraciadamente se va perdiendo.
Raciones quizás excesivas (me da miedo pensar el menú de 21 platos) de cocina casera, básica pero gustosa. La alternativa del sandwich de gasolinera no tiene color. Tampoco en el servicio.
sopa
migas
aperitivo
croquetas
callos
ciervo
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