He tardado meses en hacer esta valoración porque no estoy totalmente convencido que El Bulli sea un restaurante al tipo, un restaurante puede ser El Celler de Can Roca, Can Fabes, Can Mià y los varios millones de restaurantes que deben de existir en todo el mundo, pero el Bulli ………¿es un restaurante?
La primera referencia que tuve del Bulli fue en la década del los 70, cuando en las excursiones playeras a Cala Montjoi, veía la cabeza de un bulldog pintada en las rocas de la carretera con la inscripción “Hazienda El Bulli”.
Durante tiempo pensé que era alguna cosa para guiris, nunca se me ocurrió que fuera ni tan solo un chiringuito de playa, y mucho menos el restaurante en el que después se convirtió.
En ese tiempo supongo que corría por allí el Sr. Jean-Louis Neichel.
Una vez casado y con niños, aparte de intentar tirar “palante” un incipiente y ruinoso negocio, las excursiones playeras se fueron acabando y durante años no volví a acordarme del bulldog.
Poco a poco empecé a tener de nuevo noticias del Bulli, siempre me sorprendió que a un restaurante situado en una cala perdida en la Costa Brava y de difícil acceso, pudieran peregrinar gastrónomos del todo el mundo.
Animados por los comentarios a principios de los 90, decidimos celebrar el cumpleaños de mi mujer en El Bulli, por lo que unas semanas antes (mediados de Junio) hago una llamada telefónica para reservar un sábado al mediodía de primeros de Julio, el recepcionista me dice que está completo, le pido para el domingo al mediodía, o el sábado por la noche o el….. me dijo que hasta el mes de septiembre estaba todo reservado. Ahí empecé a darme cuenta que el Bulli era algo diferente.
A los pocos meses Ferrán Adrià es portada en el The New York Times y entonces la cosa ya se desborda, y no se me ocurre volver a llamar, ya que los plazos para conseguir mesa son demenciales.
No ha sido hasta que surge la noticia del cierre definitivo, cuando decido realizar un último intento para conocer lo que se esconde tras la imagen del bulldog pintada en las rocas de la carretera de acceso a Cala Montjoi.
Como es difícil describir con palabras los platos del Bullí, y uno de los pocos que lo consigue es el amigo Eugenio, si queréis ver lo que por allí se cuece os remito a su Blog. (Espero que no se moleste)
https://www.verema.com/blog/eugenio/844762-bulli-can-mia-dos-caras-misma-moneda-i