Vicente Todolí -véase el paralelismo de su apellido con el nombre de su aceite- ha sido director de la Tate Gallery... Pero han mantenido sus pies en contacto con su tierra natal... Fruto de ellos emprendió hace ya más de 15 años un proyecto agronómico que incluyó el cultivo de olivos. Con el apoyo técnico del experto Miguel Abad y haciendo uso de las variedades alberquina, manzanilla, Picual y blanqueta elabora este aceite de color amarillo verdoso, frutado medio alto, maduro aunque con matices verdes, que va desde los matices frutales a ciertas notas de hoja de higuera y que en boca resulta extremadamente agradable, con dulzor medio, picante casi imperceptible y algún suave apunte amargoso, sobre todo al final del paso. Posiblemente reflejando los gustos de su elaborador, el aceite resulta muy comercial, con un perfil muy equilibrado.
Elegante botella oscura en la que destaca con grandes grafismos su nombre. Aparte de esto poca más información aparece: AOVE, españa, conservar... su web (que no he podido encontrar, aunque si un post en verema con interesante información del proyecto) la vall de gallinera, alicante y poco más. Nada sobre variedades y otros datos que a los aficionados nos gusta ver y leer. Quizá el minimalismo del diseño obliga.
El tamaño pequeño, tan solo 375 ml algo corto para poder disfrutarlo durante al menos una semana con mi familia.
Amarillo verdoso de frutado ligero, de notas verdes y maduras. Toques de hierba seca y fruta de pepita. Dulce suave sin apenas picante y ligerísima amargor.
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