Refrescante, tonificante, relajante, es el combinado de moda. Tiene muchos seguidores y, debido a ello, en los últimos años han proliferado las ginebras de orígenes diversos, con gran variedad de especias y aromas. También ha crecido el mercado de las tónicas, cada día aparece una nueva, todas con la cantidad justa de quinina, de la más pura, equilibrados aromas y, sobre todo, magníficos envases que resulten atrayentes al cliente ginebrero, cada vez más sibarita.
En este post no voy a recomendar ninguna marca, me limitaré a explicar el proceso a seguir para conseguir un gin tonic perfecto. Me baso para ello en una conferencia de Javier de Las Muelas, a la que tuve el placer de asistir en el Hotel Urban, en Madrid.
Javier dice que sobre gustos no hay nada escrito, por lo tanto la elección tanto de la ginebra como de la tónica es libre, aunque ciertamente algunas combinaciones resultan más adecuadas que otras.
Javier de Las Muelas hace hincapié en el hielo y ¡Qué razón!, ¿Cómo se puede uno preocupar tanto por el tipo de ginebra y la búsqueda de la tónica perfecta que combine con ésta y no tener en cuenta el hielo que es el que determinará el sabor final del combinado?
Sobre el hielo, es difícil dar una recomendación, hay magníficos hielos de bolsa y otros pésimos (Sobre todo por los olores adheridos), tampoco el hielo hecho en casa asegura calidad, dependerá del tipo de agua y de si se guarda al lado de otros alimentos en el congelador.
El recipiente, también va en gustos: Adecuado el vaso de sidra y la copa de boca ancha. El vaso de tubo deberíamos retirarlo de nuestra cristalería.
Es importante que la botella de ginebra no se guarde en el mueble bar, siempre debe estar refrigerada.
Cómo se elabora:
- Se introduce hielo en el vaso, se enfría el recipiente y se retira el hielo.
- Se echan 6 cl de ginebra, no hace falta tener un vaso medidor, es una aproximación y al estar el vaso vacío es fácil tener una medida (Por eso se debe echar sin hielo)
- Se introduce el hielo, en cantidad
- Se añade la tónica poco a poco, con ayuda de una cucharilla larga de cóctel (Con el mango en espiral), dejando que la tónica baje por esa espiral de forma que no pierde la burbuja en el proceso
- Se añade una rodaja de lima o limón
Ese es el auténtico gin tonic que, además, debe beberse en un tiempo breve, sin dejar que el hielo agüe la mezcla.
El gin tonic es apto como aperitivo y como digestivo al final de la comida. Agradable a la hora del vermut, por la tarde y por la noche. Siempre con moderación.
¡A disfrutar!