Can ràfols dels caus parisad extra brut gran reserva 2000.
Juan Cuatrecasas
0
comentarios


Cosas del destino. Hoy en mi blog dos entradas para una misma bodega. Carlos Esteva, propietario de Can Ràfols dels Caus lo merece. Cuando en una entrevista para El Mundo, el brillante elaborador catalán era preguntado por Jordi Melendo acerca de sus inicios en este universo del vino, Esteva respondía lo siguiente : "En mi casa, mi padre, que era un gran señor de Barcelona, bebía vino con las comidas y en ocasiones como Navidad se bebían grandes vinos y también buen champán. También se bebía en casa un vino blanco fresco ligero y seco que provenía de nuestra finca y que a veces se estropeaba, pues decían que al pasar el puerto del Ordal el vino se cortaba. Mi primera experiencia en la elaboración de vinos proviene de Menorca, yo vivía allí en los años 70 en una casita de campo que tenía tres parras. Con lo que producían y con unas pocas uvas que le compré a un vecino hice mi primer vino. En un barreño pisaba las uvas de noche bajo las estrellas y me sentía como Dionisos. Después de unos trasiegos con un tubito el vino resultó bastante bueno". Desde allí hasta hoy, Esteva es sin lugar a dudas un valor innegable dentro de la cultura vinícola catalana y por ende, española.
Su Gran Reserva Extra Brut Parisad 2000 (80% chardonnay,10% macabeo y 10% xarel·lo), me dió las siguientes impresiones :
Color amarillo pajizo con apuntes dorados. Burbuja fina que forma varias coronas concéntricas, aunque un tanto irregulares. Nariz con paleta de matices : tostados, oliva, crème brulée, miel, ciruelas claudia maduras y flores secas. Boca ampulosa, muy elegante, con notas primarias de vejez, un toque de jerez que resulta positivo; seco y con un perfecto equilibrio entre acidez y dulzor. Muy contemplativo, incita a la reflexión. Grata persistencia, con un final que descubre notas minerales y de fruta. Estamos rozando la redondez del vino.
Un cava más que digno, que descubre dentro de su premeditada vocación de ancianidad elegante, un corazón repleto de sensaciones, como si fueran recuerdos de juventud.
Muy recomendable.
