Chapoutier la bernardine châteauneuf-du-pape 2005.
Juan Cuatrecasas
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Garnacha en estado puro, el La Bernardine 2005 de Chapoutier es un vino colosal. Muy recomendable en la balanza calidad-precio, este vino demuestra que no siempre las presunciones de adolescencia en los vinos, viendo la añada que marca la etiqueta, son certeras. De hecho, el La Bernardine 2005 que catamos en Venta Moncalvillo, ya desde el inicio dió muestras de madurez.
Un color rojo apicotado dejó paso a aromas de grosella, que evolucionaron hasta alcanzar oliva negra y sotobosque. En boca se dió a conocer con una gran elegancia, paso espléndido, taninos redondeados y acidez justa. Medio cuerpo y gran persistencia. Expresivo y uniforme.
Aunque no soy muy partidario de casar vinos con comidas, y reivindico la condición autónoma de aquellos sobre estas, debo manifestar que en esta ocasión sí se trata de un vino ideal para escoltar carnes de caza y solomillos de ternera y cerdo.
Ampuloso y muy agradable.
