Vino y gastronomía : macarons.
Juan Cuatrecasas
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El macaron es un pastelito tradicional francés hecho de clara de huevo, almendra molida, azúcar glas y azúcar.
Aunque al parecer este dulce fue creado en Italia, el macaron pasó a Francia en el Renacimiento.
Hay teorías que afirman que este ‘ombligo del monje’ (así lo define la Larousse Gastronomique) fue creado en 791 en un convento cerca de Cormery, otros dicen que Catalina de Médicis lo llevó desde Italia. La primera receta de macaron figura en una obra que se remonta a principios del siglo XVII. En la corte parisina de Versalles, miembros de la familia Dalloyau, cuyos descendientes fundarían más tarde la casa gastronómica del mismo nombre, sirvieron macarons a la realeza de la entonces gobernante casa de Borbón.
El macaron popular en la actualidad es el macaron Gerbert, creado en los años 1880 en el barrio parisino de Beleville. A continuación, se dio a conocer al público gracias a dos establecimientos del Barrio Latino de París: el salón de té Pons, que ahora ya no existe, y la famosa casa Ladurée, que les daba un tono pastel u otro para diferenciarlos en función de su sabor.
Su forma actual azucarada y sabrosa no tiene nada que ver con los macarons de Lorena, que saben a almendra y tienen una costra crujiente y un interior cremoso.
A finales de la década 2000, aparecen macarons cuyos rellenos tienen un olor diferente a la masa: de melocotón-rosa, lima-albahaca, praliné-yuzu, café-spekulatius, pera-naranja...
En Bilbao, la Pastelería Mara elabora unos macarons de impecable presencia, sabrosa condición y crujiente textura, que tuve la suerte de probar el pasado fin de semana. Los acompañé, tras la comida, con un cava de Valldosera, MS 4.7 Brut Nature.
De tal unión, surgió un más que interesante maridaje.
(Datos sobre el Macaron, sacados de Wikipedia.com).
