Una interesante experiencia
Aún así, el mismo viernes fuimos a buscar al hotel del encuentro Verema a los amigos Lluis Pablo y Damiá (de Vinialia) y nos los llevamos a cenar a casa junto con Javi, mi pareja en el concurso del domingo. A los siempre sabrosos platos que preparó mi mujer (croquetas de boletus, champiñón al vino blanco, paté de bonito y anchoas, rissoto de varios hongos…) le añadimos una serie de vinos muy interesantes que vamos a repasar:

Maximin Grünhauser Abtsberg Qba 2000
Una botella que llevaba varios días abierta y que por tanto no se encontraba en su mejor momento, aún así se trata de un sencillo Qba procedente del mejor pago de este productor y a pesar del desgaste acumulado tenía muy buena pinta. Le daremos una segunda oportunidad a no muy tardar, con una botella en perfectas condiciones. Esto promete.
http://www.verema.com/vinos/42507-francois-jobard-meursault-en-la-barre-2001
Los vinos de François Jobard son muy de nuestro gusto. Hablamos de vinos austeros, minerales y que expresan muy bien las características de su terruño de origen. Y cuando tienen ya unos años de botella comienzan a expresar mucho más de lo que ofrecen en su juventud, siendo complejos y directos. Este procede de uno de sus “lieu-dits” (no premier cru) y los años de botella le han otorgado una enorme seriedad y complejidad. Lástima que no le diéramos el suficiente aire, pues fue con la última copa cuando comenzó a abrirse mostrando su innegable clase.
Contino Graciano 2001
http://www.verema.com/vinos/19210-contino-graciano-2001
Un vino de lo más diferente y personal. En muy buen momento de consumo, complejo y limpio en nariz, con expresividad. Pero lo más particular de este vino es sin duda su paso por boca debido a su directa y marcada acidez, típica de su variedad. No resulta un vino fácil, pero desde luego no deja no deja de ser todo un Contino. Un vino curioso y que merece la pena probarse, aunque no será del gusto de todo el mundo.
Fritz Haag Brauneberger Juffer Sonnenuhr Auslese 1992
http://www.verema.com/vinos/42508-fritz-haag-brauneberger-juffer-sonnenuhr-auslese-1992
Aquí tenemos un claro ejemplo de lo bien que puede evolucionar un vino de un gran productor y mejor viñedo en una añada considerada como floja. Pues sí, casi 17 años después es una maravilla llena de sutileza y elegancia, fiel al estilo de la casa. Es probable que carezca de la concentración y la estructura de una gran añada, pero sí que posee algo que resulta fundamental en un vino: posee alma. El alma de los grandes vinos. Fantástico.
Tras una agradable tertulia nos retiramos para intentar estar lo mejor posible de cara a la cita del domingo. Un pequeño resfriado nos hizo temernos lo peor, pero entero o en trocitos allí había que estar. Madrugamos mucho más de lo habitual para un domingo y ya en la cola de entrada al evento saludamos a múltiples amigos y conocidos que iban sin duda a otorgar una nota de calidad y variedad a esta loable iniciativa de Quim Vila. El entorno no podía ser más regio, el Casino de Madrid es sin duda uno de los más emblemáticos edificios de la capital. La organización y dinámica del concurso, sencillamente perfectas. Casi 90 parejas presentadas procedentes de múltiples lugares, todo un éxito de convocatoria.
Y si bien es cierto que no conseguimos clasificarnos para la final (sólo eran10 parejas) hay que reconocer que salimos moderadamente satisfechos con el resultado. Acertamos un vino de pleno (el Bollinger Grande Anee del 99) y situamos dos de ellos muy cerca (el Brücke Spätlese de Dönnhoff y el Oloroso de Lustau). Otros dos de ellos (el Flor de Pingus y el desconcertante - ¿dónde estaban las notas varietales del verdejo? – Belondrade & Lurton) los ubicamos más o menos cerca. Y de los otros dos...nada de nada. Hacía mucho que no probaba el Villa de Corullón y el Leoville las Cases, cierto es que al principio lo situamos en Burdeos, pero unos marcados balsámicos nos hicieron llevarlo a latitudes mucho más lejanas. Una decepción este vino, al menos en la añada 99 y en estos momentos. El vino que más me gustó en esta primera fase fue quizá el Champagne, un valor siempre seguro y de la máxima calidad.
Lo cierto es que la experiencia resultó de lo más divertida y didáctica y el nivel general rayó desde luego a una gran altura. Reconozco eso sí que el desafío Verema resulta mucho más complicado, pues ubicar tintos nacionales – la mayoría en el concurso de Verema – es algo realmente complicado. Doy fe de ello. Aquí las cosas estaban quizá algo más claras, aunque podían intervenir vinos de todo el mundo.
Y por supuesto felicitar desde este blog a los finalistas y ganadores, ya que tengo la suerte de conocer a casi todos ellos y cierto es que son unos “monstruos vinícolas”. Así que Luis, Ignacio, Mario, Miguel, Víctor y Jesús... ¡Felicidades! Intentaremos repetir el año que viene.

(foto: http://www.vilaviniteca.es/)
A la vez que se desarrollaba el concurso tenía lugar una miniferia de vinos en la que pudimos catar algunas cosas interesantes que pasamos a destacar:
ESPUMOSOS
Sin duda los vinos que más catamos, y es que el Champagne es el vino favorito de quien suscribe. Comenzamos con un fresco y bien realizado Delamotte Blanc de Blancs 99, sin llegar a la excelencia del 96, pero muy bueno. De ese magnífico vigneron llamado David Leclapart probamos su gama de vinos L'Amateur, L'Artiste, L'Apotre y L'Alquimiste. Todos muy buenos, finos, delineados, con expresión de terroir, pero L'Apotre destacando sobre el resto. Este es un champagne realmente soberbio, con sutileza y materia. Probamos además los brut básicos de Paul Bara y Tarlant, dos pequeños productores que apuestan por la calidad a buenos precios.
BLANCOS
Una sorpresa fue sin duda El Perro Verde, un verdejo muy varietal y fresco, en la línea de los buenos verdejos. Y la otra gran sorpresa sin duda ese Navazos-Niepoort, un vino seco de Palomino con un tiempo mínimo bajo velo de flor. Vino tremendamente personal, que se escapa de todos los estereotipos. Puede gustar o no, pero lleva el marchamo de lo auténtico.
TINTOS
De Alvaro Palacios probamos Finca Dofí y L'Ermita, ambos del 2007. Dos vinos muy bien hechos, jóvenes, con futuro, pero en mi opinión muy sobrevalorados en especial por su precio. Magnífico resultó el Hermitage La Chapelle 2004 de Jaboulet, un vino que parece resurgir de sus cenizas. Otros dos magníficos Hermitages fueron los de Tardieu-Laurent, en añadas 2005 y 2006. El gran Ródano a escena. Y por supuesto, los enormes Barolos de Roberto Voerzio en la añada 2004, a saber el directo La Serra (el que más nos gustó), el joven y equilibrado Cerequio y el siempre elegante Rocche. Grandes Barolos en una gran añada. Completamos con los interesantes vinos mallorquines de 4 Kilos y con los siempre convincentes aunque caros Aurus y Calvario de Finca Allende.
DULCES Y GENEROSOS
Destacar un vino que sin duda hará historia, el Niepoort Vintage 2005. Ya pudimos catarlo con él en una presentación de sus vinos narrada en este mismo blog y ahora no hace sino confirmarse como una joyita para guardar décadas. No en vano, Dirk sostiene que es el mejor vino que ha elaborado. Y no creo que sea de los que lanza faroles…
Había muchos más vinos que catar, pero era la hora de comer y ante la imposibilidad de entrar en la degustación de embutidos decidimos irnos a casa a descansar…
Pues eso y con todo, un domingo de lo más aprovechado y provechoso. Felicidades a los campeones. ¡Volveremos!
Un saludo,
Eugenio Sáenz de Miera Arnau
(EuSaenz)
