De aquí a la eternidad: un recorrido por los grandes Oportos de Niepoort
De entre todas las catas y eventos programados en Enofusión 2012, uno destacaba sobre todos ellos bajo nuestro punto de vista y era una cita con los grandes vinos de Oporto de Niepoort en una fabulosa sesión dirigida por Luiz Seabra, enólogo de la bodega y que recibió la ayuda del veterano periodista José Peñín de cara a conducir el evento. Lo cierto es que Luiz se bastó para llevar la cata por sí mismo ya que se expresa en un castellano perfecto y sus conocimientos sobre los vinos de Oporto y las interioridades de su bodega son obviamente indiscutibles.
Niepoort Vinhos es una de las más señeras bodegas de Oporto, actualmente dirigida por el gran Dirk Niepoort, uno de los más influyentes personajes del vino en la actualidad. Sus orígenes datan de 1842 y la bodega se encuentra en la Vila Nova de Gaia, donde los vinos se añejan en madera, botellas o damajuanas. Históricamente se dedicaron a la producción de vinos fortificados de Oporto, pero con la llegada de Dirk producen igualmente vinos no fortificados de gran calidad y renombre, en especial por la adquisición de viejos y fabulosos viñedos en la Quinta do Nápoles y Quinta do Carril. Pero hoy nos vamos a centrar en los tradicionales vinos de Oporto, vinos únicos en el mundo y que suponen un legado que se ha ido transmitiendo de generación en generación, con ejemplos que parten de hoy día llegando a la mismísima eternidad.
La cata en sí se dividió en tres tipos de vino, primero dos Vintages, vinos de crianza mayoritariamente reductiva, después dos Garrafeiras, vinos que solamente elabora esta bodega con largas crianzas en damajuanas de cristal y por último dos Colheitas, vinos que han pasado por largas crianzas oxidativas y que se redondean después en botella. Los tres tipos de vino son de una única añada. Repasemos poco a poco.
Niepoort Vintage 2009
Niepoort Vintage Bioma 2008
Los Portos Vintage o Portos de añada son vinos que como su propio nombre indica se producen solo en determinadas añadas. Dichas añadas “vintage” son clasificadas por el consejo regulador y los productores en base a determinados parámetros, siendo uno muy importante el hecho de que los vinos tengan fruta, volumen y estructura para envejecer. Aproximadamente solo dos o tres años por década son declarados vintage. El 2009 fue uno de ellos y este vino nace de viejos viñedos de castas tintas autóctonas como la touriga nacional, la touriga francesa, tinta cao, tinta francisca, tinta amárela o sousao, situados en la Cima Corgo y con cepas desde 80 a más de 100 años. La uva es pisada en lagares de granito redondos y se vinifica con raspón, pasando a su crianza en “toneis”, en la misma nave de vinificación donde el vino se asienta un tiempo hasta que se traslada a la Vila Nova de Gaia en marzo de 2010, continuando su crianza y siendo embotellado tras la selección y ensamblaje de los mejores vinos en mayo de 2011. Hablamos de un vino con algo más de 20º de alcohol, unos 100 g/l de azúcar residual y con una producción de unos 15.000 litros.
Catar un vintage tan joven es algo complicado, pues se trata de un vino en una poderosa y primaria fase inicial, es un vino potente, lleno de fruta y alcohol, con un paso por boca brutalmente tánico y lleno de peso, pero aún así la clase que atesora resulta indiscutible y se trata de un vino que sin duda llegará a demostrar su grandeza, quizá dentro de 30 años. Siempre se suele recomendar en este tipo de vinos o consumirlos en su primer año de vida cuando son todo fuerza frutal o ya guardar por lo menos un par de décadas, siempre dependiendo del tipo de la añada y de la calidad de la casa, desde luego este 2009 tiene toda la pinta de llegar a ser un vintage histórico.
Vintage bioma es un “Single Quinta Vintage”, una categoría que como vemos en el nombre, se refiere a vinos que proceden de un solo viñedo y que salen a la venta en los años declarados como “no vintage”, como fue el año 2008. Pese a que la mezcla de los mejores viñedos y en las mejores añadas siempre va al vintage, estos “Single Quinta” pueden llegar a tener una categoría pareja a la de los hermanos mayores. La viña en cuestión es Vinha de Pisca, situada en plena Cima Corgo, una viña que para la casa posee una singularidad especial. Son suelos de esquisto, una mezcla de castas autóctonas y viñas desde 80 a más de 100 años, con viticultura orgánica. Se vinifica en lagares con raspón y tras la fortificación pasa a la Quinta de Nápoles a envejecer en pipas de 550 litros, más pequeñas que los clásicos “toneis”. Este vino se embotella al tercer año en vez de al segundo, como suele ser habitual en los vintages. Los parámetros analíticos son similares al 2009 y la producción muy inferior, unos 4500 litros. El vino se muestra igualmente joven, algo cerrado, no es tan frondoso como el vintage 2009 pues la añada 2008 resultó más fresca y complicada, pero aun así nos deja entrever su nivel siendo un vino elegante, con peso y mucha personalidad, probablemente llegue a su madurez en 15 años más o menos y resulta siempre una alternativa al más poderoso y longevo vintage. Un gran vino que no hace sino confirmar el enorme nivel que esta casa imprime a los más representativos de Oporto, vinos que requieren de largas crianzas reductivas en botella para alcanzar la gloria.
Niepoort Garrafeira 1977
Niepoort Garrafeira 1952
Vinos legendarios solamente producidos por Niepoort en la actualidad. Parten de la gran idea de la familia de comprar en el siglo XIX, una serie de damajuanas de cristal de la factoría alemana de Oldenburg, recipientes con capacidades de entre 8 y 11 litros fabricadas en el siglo XVIII. El primer vino de este estilo que producen es el de 1931, siendo el último de momento este 1977. Según Luiz Seabra, “estos vinos poseen la peculiaridad de que parece que no tienen de nada, pero en realidad tienen de todo”. Y en efecto, son vinos sutiles, distintos, encantadores, vinos que dicen mucho pero que hay que ir a buscarlo, vinos solamente para auténticos amantes de los Oportos, para los iniciados en estos tan nobles elixires.

El de 1977 procede de una selección de castas autóctonas de la Cima Corgo y fue vinificado en lagares de granito con raspón. Después paso dos años en toneles de roble en la Vila Nova de Gaia, hasta que en 1979 fue trasegado en las damajuanas, donde permaneció 27 años hasta su embotellado en 2007 y su posterior salida al mercado en 2011. La presencia en las damajuanas le otorga una crianza reductiva pero con una mínima oxidación a través del tapón de corcho y el vino es desde luego algo distinto, algo muy especial. Está indudablemente joven y necesita más desarrollo en botella, además una larga aireación le hubiera venido de perlas, pero aún así muestra su clase y complejidad, alcanzando unas cotas de sutilidad, redondez y elegancia que muy pocos vinos en el mundo atesoran. Convendría guardarlo una década más, pero si se abre ahora una buena dosis de aire hará que se abra mostrando todo su perfume.
Ese tiempo suplementario en botella es que el aporta el Garrafeira 1952. Este vino permaneció tres años en toneles, siendo trasegado a las damajuanas en 1955, donde permanece 19 años hasta su embotellado en 1974. Nos da la sensación de que nos encontramos ante un vino en su perfecto momento de consumo, ante unos de esos vinos que muestra la redondez absoluta y el equilibrio entre fuerza y complejidad que solamente los años son capaces de transmitir. Tremenda limpieza en nariz, todo armonía, delicadeza y profundidad con un paso por boca que resulta una auténtica delicia porque nos da todo lo que le pedimos a un vino, dejando en el final una sensación envolvente y placentera que resulta adictiva y obliga a seguir meditando con la copa. Un vino grandioso, uno de esos vinos con las medidas perfectas, un auténtico “90-60-90” del vino. Puede que el de 1977 llegue a este nivel, eso es algo que solamente el tiempo será capaz de revelarnos. Estos Garrafeiras son vinos grandes, distintos, sutiles, vinos a los que hay que llegar, vinos que enganchan y enamoran al primer instante. ¡Soberbios!
Niepoort Colheita 1957
Niepoort Colheita 1912
Los colheitas son Portos de tipo Tawny que tienen la particularidad de proceder de una única añada, siendo criados en “pipas” de 550 litros durante un mínimo de 7 años. Son vinos, por tanto, de un corte más oxidativo, aunque la crianza posterior en botella les otorga un toque reductivo especial y hace que evolucionen con el tiempo. Niepoort posee una impresionante colección de colheitas, desde un 1863 hasta los últimos en salir, que son 1999 y 2001. En la cata tuvimos la gran ocasión de probar dos añadas históricas como 1957 y 1912.
La vinificación es parecida a la de los Vintages y Garrafeiras, aunque en estos vinos la uva procede de los Valles de Pinhao y Ferrao y tras la propia vinificación los vinos pasan a la nave de crianza donde permanecen hasta el embotellado. Para Luiz Seabra, “el vino de Porto perfecto es el que tiene unos 40 años, 20 de ellos de crianza en maderas y otros 20 en botella”. Este 57 es un ejemplo de ello, ya que pasó 20 años en pipas y fue embotellado en 1977, permaneciendo en botella 35 años hasta hoy. La complejidad de este vino es brutal en nariz y nos da una infinidad de matices que resulta complicada de describir, es uno de esos vinos en los que hay que recrearse, siendo igualmente delicioso en boca, perfectamente balanceado y equilibrado, limpio y redondo, largo y encantador, con un final interminable que envuelve el paladar dejando una larga persistencia.
Pero con todo lo que supone este vino, hay que reconocer que se quedó pequeño ante el de 1912, cuyos números echan abajo cualquier lógica. Hablamos ni más ni menos que de 65 años de crianza en pipas, en un vino embotellado en 1977. A sus casi ya 100 años nos sobrecoge porque es un vino sencillamente joven, realmente estratosférico. Ya la limpieza en el color, mayor que en el de 1957 nos sorprende, pero es que su definición y complejidad en nariz resultan todavía más increíbles, queda fruta madura, especias, tabaco, maderas, una amalgama de sensaciones difíciles de igualar que se confirman con un paso por boca que arrasa por su fuerza y redondez, con una concentración superlativa que hace que casi pueda masticarse, pero todo ofrecido con un equilibrio que le hace un vino razonable y comprensible por todo gran amante de los generosos viejos, porque sin duda este joven centenario de Niepoort es uno de los mejores generosos que hay y uno de los más grandes vinos que hayamos tenido la fortuna de catar. Su precio y su escasez nos hace pensar que será muy complicado volver a catarlo pero desde luego que permanecerá en nuestra memoria, en nuestro “disco duro”, para siempre.
Magnífica, fantástica, inolvidable este sesión de grandes Oportos de Niepoort de la mano de Luiz Seabra, un tipo que además de ser un gran enólogo demostró ser un apasionado de estos vinos y un mejor comunicador, lo que acabó por redondear una tarde de las que se recuerdan. Los Oportos viejos tienen el problema del precio, así que no hay que dejar escapar las pocas oportunidades que hay que poder catarlos. Y créanme que merecen la pena. De aquí a la eternidad.
Un saludo,
Eugenio Sáenz de Miera Arnau
(EuSaenz)
(*) La fotografías del lagar de vinificación, la sala de damajuanas y las "pipas" de tawny son de la web de la bodega http://www.niepoort-vinhos.com
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No me cuadran muy bien los números cuando dices: "El de 1977 procede de (...)y fue vinificado en lagares de granito con raspón. Después paso seis años en toneles de roble en la Vila Nova de Gaia, hasta que en 1979 fue trasegado en las damajuanas"
Y otra duda que tengo, que creo que alguna vez ya pregunté, pero aun no tengo claro del todo: Ejemplifico para que sea más fácil de preguntar, puede haber un colheita 57 embotellado en 77 como es el caso y otro colheita 57 embotellado en 85?
Fantastico reportaje.
Un saludo -
en respuesta a Marcos_MAD Ver mensaje de Marcos_MAD Cierto, son dos años de madera, no seis, lo cambio. Con respecto a los colheitas la fecha de embotellado puede cambiar y te pueden encontrar colheitas de un mismo año embotellados en diferentes.
Gracias y un saludo,
Eugenio. -
en respuesta a EuSaenz Ver mensaje de EuSaenz Muchas gracias, suelen indicar el año de embotellado en la botella?
Salu2 -
en respuesta a Marcos_MAD Ver mensaje de Marcos_MAD En el caso de Niepoort, sí.
Un saludo,
Eugenio. -
Ha debido ser maravilloso. Algo asi aunque no tanto pero heroicamente aceptable nos ocurrió en Porto. Es que si no no hay maravillas.
Gracias por las notas. -
en respuesta a PedroCarroquino Ver mensaje de PedroCarroquino En efecto, fue algo de verdad muy especial y toda una sorpresa, hay que agradecer a Luiz Seabra, a Niepoort y a la organización de Enofusión el hecho de haber organizado esta cata que es de las que no se olvidan. Ese Colheita 1912 es un vino sencillamente perfecto.
Gracias y un saludo,
Eugenio.
