Caminar, subir a la cima, compartir...

Hace unos meses hablé de mi amigo Aleix, Un monje llamado Aleix. Pues bien, el encuentro en el Monasterio de Montserrat ya se produjo, y hace pocos días comí con él y con Ferran, otro compañero de aquella época. Entrañable conversación, entrañables recuerdos… poco después Ferran nos envió este correo con estas dos fotos. En el texto habla de caminos, de lo que teníamos que ser y lo que queríamos ser, de cimas que parecen nunca llegar y de felicidad cuando las alcanzas. En aquella mesa había una botella de Champagne Philippe Gonet “Cuvée
Os paso las fotos por si no las tenéis. Recuerdo esa excursión como si fuera hoy mismo. Nos levantamos temprano para subir a pie al Turó de l’Home, "la llar de foc" cuadrada rodeada por bancos tenia las brasas de la noche anterior, solo salir se veía la valla de pino melis que parcelaba la casa de piedra, empezamos la excursión con el día nublado, en la falda del pico el camino estaba lleno de hojas secas, y nos paramos para hacernos la foto. Haré un paréntesis.
Ahora que tengo dos hijos, y veo como evolucionan, no puedo evitar verme reflejado, un cuerpo todavía por gastar y una mente por llenar, teníamos que ser carpinteros, y para eso estudiábamos, no sabíamos muy bien lo que queríamos, pero nos pensábamos que lo sabíamos todo, ajenos a un mundo real que nos esperaba con todas sus trabas, y ajenos a lo que algunas personas esperaban de nosotros. Dicen que siempre tiempos pasados fueron mejores, creo es normal se diga, pues la infancia en general siempre fue mejor. Cierro paréntesis.
Fuimos subiendo y la nieve poco a poco se hacía presente, solo hace falta ver el calzado que llevamos (hoy estaría prohibido), la cima parecía no llegar nunca, donde podríamos entrar en calor con un cacaolat, después fuimos hasta la cruz para hacernos la foto, de la bajada solo recuerdo que bajé corriendo, y que no me sentía los pies, y al llegar Remi nos esperaba con un fuego vivo y toallas para secarnos los pies. Allí fue donde me dijo la primera vez que serviría para psicólogo (en términos salesianos es un sinónimo de servirías para ser salesiano) ya por aquella época lo sabía, quizás volví un poco menos inocente, pero igual de feliz y lleno de paz. Esa que un día se pierde sin saber cómo y pasados los años te descubres buscándola por el resto de tus días.
Como el otro día no hablamos de tiempos pretéritos, pues que esto sirva para compensar el desagravio, hace un poco viejo el tema, pero me temo que es un condicionante ineludible.
Por mi parte el otro día fue muy placido e interesante, tanto por el Champán como por el resto. Un lujo. Espero no haber asustado a Jordi con mi pragmatismo.
Ferran
