ÁLVARO PALACIOS, UNA GRAN PERSONA
Jordi_Melendo
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En este blog és la primera vez que me refiero a un vino, haciendo un especial énfasis en la figura de su creador.
Considerado como uno de los personajes más influyentes del vino a nivel internacional, Álvaro es una sorpresa constante, desde que hace cerca de 20 años se plantara en el Priorat para darse a conocer con una personalidad propia, como pocos lo han hecho en toda España en las últimas décadas. En Gratallops elabora el famoso “L’Ermita”. Enamorado de estas tierras ha elevado a los vinos del Priorat a la esfera de los más famosos del mundo. Álvaro afirma que no le interesa hacer un vino de culto, sino que su vino llegue a ser un clásico. Y lo ha conseguido. En las mejores tiendas especializadas, en los mejores restaurantes, está “L’Ermita”. No falta además en las guías y comentarios de los “gurus” del vino más reconocidos y respetables.
Álvaro lleva el vino en la sangre. No en vano pertenece a una familia riojana de bodegueros. Preparado, inquieto y emprendedor, no ha tenido suficiente con elegir una tierra, cuidar unas variedades, elaborar grandes vinos, darlos a conocer –sabiendo transmitir lo que lleva dentro- en el Priorato, sino que ha continuado haciendo lo propio en otros lares.
Conocí a Álvaro cuando ambos no teníamos más de 20 años. En el “cajón de los recuerdos” he encontrado la fotografía con la que encabezo estas líneas. Corresponde al momento en que, como presidente de “Joves Amics del Vi” en Catalunya, le hice entrega del diploma como miembro de la asociación (en la primera remesa de socios, o sea, los fundadores). Desde siempre ha guardado con él una amistad entrañable. Me gustaría destacar alguna anécdota. Sobre el año 1998 saqué al mercado una partida de cava cuyos beneficios se destinaban íntegramente a la Comisión Nicaragüense para la ayuda a niños que padecían cáncer. El primer pedido que llegó era de dos cajas. Quien las pedía era Álvaro Palacios. Ahí queda constancia de
su calidad humana. En otra ocasión visité su bodega –la antigua- junto a mis dos hermanos. Nos dedicó casi toda una mañana para enseñarnos los viñedos, la bodega… allí catamos “L’Ermita” directamente de la barrica. Sensacional! No es lo mismo degustar este vino en casa que en la bodega y siguiendo las explicaciones de su elaborador. Nos regaló una botella de “Clos Dofí”, botella que por error se la acabó bebiendo mi padre con gaseosa durante un fin de semana!Para hablar de su vino soy muy poca cosa comparado con los grandes críticos nacionales e internacionales. Por ello me limito a definirlo como la gran persona que he conocido.
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Jordi, no se me ocurre otra cosa que felicitar a Alvaro Palacios, por esa calidad humana que parece ofrecer y un aplauso( de los ruidosos ) para tí, por iniciativas como la que has comentado. Es un lujo tenerte aquí y disfrutar leyendote.
Un abrazo -
