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Blog de Jordi Melendo

Cata entre amigos en Málaga

Un día perfecto. Sol, mucho sol. Mis primeros sudores después de un invierno duro. El lugar elegido por Antonio Pacheco, de cine: Restaurante Momo. Los amigos con los que compartí mesa “un lujo”, como dicen en Andalucía. Los vinos realmente excepcionales, luego hablaré de ellos. Empiezo por la comida. Una pequeña “tapa” de diseño y riquísima: Porra antequerana con atún y queso fresco. Como primer plato unos espectaculares huevos rotos acompañados de tiritas de jamón. De segundo un confit de pato regado con un poco de Pedro Ximénez. De postre un sorbete-yogur de naranja y coco. Carlos Sánchez, el propietario del Momo, se lució. Merece la pena volver a este restaurante. El bueno de Antonio nos preparó una cata vertical de Tagonius Crianza, ese gran vino de Madrid que destaca. Elaborado con Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Syrah, el Tagonius tiene una crianza de 9 meses en barrica nueva (80% roble francés y 20% roble americano). Degustamos las añadas 2000, 2001, 2002, 2003 y 2004. Todos ellos presentan un color vivo e intenso, con profundos aromas de fruta (confitura, ciruela pasa, cereza…) envuelto todo en vainillas y tostados. Potentes y glicéricos, ligeramente golosos y muy largos. Destacó la cosecha 2000. Mi compañero de viaje puso tres de sus vinos Torre del Veguer. El Cabernet Sauvignon 2004 presenta un color rubí brillante, con un intenso y complejo aroma, con notas de frutas rojas, especias y vainilla. En boca es calido y complejo, con un buen equilibrio entre taninos y acidez. Los vinos de Torre del Veguer son “diferentes”, quizás porque sus viñedos se encuentran junto al mar. Con una variedad muy mediterránea, el Muscat de Frontignan, producen dos vinos. El Muscat 2007 tiene un color amarillo pálido brillante, con intensos aromas en los que predominan los cítricos y florales que definen fielmente la variedad de la que procede. Tiene un sabor fresco y es seco. Antonio Pacheco comentaba que le parecía un vino “curioso”, en nariz es el tipo de vino que gusta a las mujeres y te esperas un vino dulce, por lo que en boca sorprende gratamente su sequedad. El otro Muscat de Torre del Veguer es el Dulce Vendimia Tardía 2006, del que solo se producen unas 250 botellas! Vino de color amarillo pálido brillante, con aroma con notas de naranja y frutas en almíbar. En boca es un vino muy fresco. También disfrutamos con la botella de Caligo que trajimos en “la maleta” y que me había traído a casa Pedro Doménech, su elaborador, el día antes de salir de Barcelona. Ya hablé del Caligo en el blog y me atrevo a insistir en la calidad de este vino dulce y glicérico, sin resultar pesado por su marcada acidez y que tiene una gran persistencia en boca. Aromas que nos recuerdan a la miel, piel de melocotón, tostados procedentes de la botrytis y especiados procedentes de su crianza. A Antonio Jesús (Akatá) le gustó mucho. Mi amigo Nico James me dio tres botellas de vinos que importa a España y que también pudimos disfrutar en Málaga. El Mönchhof Riesling Ürziger Würzgarten 2006 presenta un color amarillo intenso y unos aromas tostados (maíz, pipas de calabaza, almendra) que evolucionan hacia matices cítricos con un fondo de miel. En boca se manifiesta goloso y amplio, untuoso y graso. El Riesling 2006 de St. Urbanshof tiene un color amarillo intenso con tonos dorados. Nariz de aromas altamente varietales, en boca se expresa suave con elegantes notas frutales, minerales y cítricas. El Ra Nui Sauvignon Blanc 2007, de Nueva Zelanda, presenta un color amarillo paja con destellos verdosos, aroma intenso de lima, piña y pera madura, mientras que en boca tiene una vibrante acidez dejando un tacto rico y muy largo. Con tapón de rosca con lo que se avivó la polémica. Durante la degustación me atrajo la interesante conversación de Marcel, que además está estudiando sumilleria, con Juanmi Rubio, que ya lo es y de los buenos. Marcel, el alumno, le preguntaba a Juanmi, el profesor, como se llegaba a ganar un concurso de sumilleres. Juanmi le decía que estudiar mucho, catar muchos vinos y empezar a participar en concursos para superar los nervios y el miedo escénico. Veremos si Marcel tomó buena nota y dentro de unos años gana un campeonato de sumilleres. Si tengo que resumir esta “cata entre amigos” en una palabra está sería: Inolvidable. La ciudad, el espléndido día, el lugar escogido, la comida, los vinos, pero sobretodo los amigos. Esa amistad a la que nos lleva el vino y que no tiene precio. Si la amistad tuviera un valor económico creo que yo sería millonario. Y en Málaga una pequeña fortuna.
  1. #1

    jgomezp

    Pues felicidades, Jordi, por tan precioso encuentro. Málaga es una ciudad que me pierde a mí también, aunque reconozco que me va más su parte "canalla", los chiringuitos a pie de playa donde tomas unos espetos de escándalo. Las berenjenas rebozadas con miel de caña son uno de los platos nacionales de mi cuerpo y la porra antequerana, tan difícil de encontrar bien hecha, me hace saltar las lágrimas directamente!!!
    Estupenda cata, además, de la que me encantaría pronar ese muscat de Frontignan del que nada he bebido por estos lares.
    Saludos
    Joan

  2. #2

    anonimo

    Si que fue inolvidable Jordi, tenemos que repetirlo. Antes de que acabe el año intentaré buscar una fecha para que vengais a Ronda a disfrutar de todo lo nuestro. Te devolveré el correo en breve. Un abrazo!!

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