Nuevo Pinot Noir de Chile
Jordi_Melendo
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Daniel Greve es periodista de la Universidad Uniacc. Sus inicios en temas gastronómicos fueron en El Mostrador y más tarde en Planeta Vino, donde también se introdujo en vinos y aceites de oliva. Interés éste que lo llevó hasta Roma para tomar un curso de degustación técnica en aceites de oliva. Actualmente es colaborador de varias publicaciones nacionales e internacionales, como en la revista Qué pasa y a la vez, Director Editorial del proyecto multimedial COBE (mag + programa de televisión transmitido por canal 13 Cable).Nos conocimos en el año 2006 en Lisboa, en el Concours Mondial de Bruxelles. Después hemos coincidido en Maastrich, en Burdeos y en Barcelona, el día de la presentación de mi cuvée de champagne.
Navegando por su blog COBE // COmer, BEber he leído este artículo que me ha llamado la atención y que reproduzco con su autorización. Me gusta su estilo periodístico.
Nuevo Pinot Noir
Si puedo apelar frontalmente al romanticismo por el pinot noir y recordar, de paso, no sólo el gran impacto que generó en Estados Unidos la película Sideways, o Entre Copas, sino que el mensaje medular que heredamos del film, necesito abrir comillas y reproducir textual el emotivo y espontáneo manifiesto del protagonista. Miles, al referirse a la cepa, nos enmudece con esto: “Me gusta el pinot porque es una cepa difícil de cultivar, fina, temperamental. No es una sobreviviente, como el cabernet. El pinot necesita atención constante y sólo puede crecer en sectores específicos del mundo. Y sólo el enólogo más paciente podrá cultivarla. Alguien que realmente se tome el tiempo de entender el potencial del pinot puede apropiarse completamente de su expresión. Y bueno, porque sus sabores son los más brillantes, emocionantes, sutiles y antiguos del planeta”. Con todo esto a la mano, se me vienen a la cabeza tres claves para entender el último vino de la viña Casablanca –y el primer pinot noir de la bodega– nacido en el valle del mismo nombre: Colección Privada pinot noir 2006. Primero: Tipicidad. El vino, si recordamos la descripción, responde a esa delicadeza, a ese brillo, a ese frescor frutal. Segundo: Simpleza. No empalaga, no nos llena de información. Levita en la boca, fina y suave, con una exquisita y tersa acidez natural. Tercero: Equilibrio. Sus componentes, nunca demasiados, son los justos y no se tapan entre sí. No lo digo sólo yo. Miles lo sopló antes.