Cata 164 de la Verema: La Verema juega en casa.
Con motivo del VI Encuentro Verema, la cata nº 164 tuvo lugar allí, en la sesión del viernes 26 de enero. Es de justicia, en primer lugar, felicitar a nuestros compañeros y amigos de Verema.com, sobre los que ha recaído la organización del evento. El Encuentro Verema se ha convertido con el transcurso de los años en un acontecimiento de primera importancia en el panorama vinícola español y, sin embargo, la organización ha sido perfecta de principio a fin. Gracias por habernos permitido disfrutar de esta cita en unas condiciones privilegiadas. Gracias, José Luís, Paco, Juan. Y gracias también al equipo técnico de Verema.com, Álvaro, Mari Carmen, Esther.
En otro orden de cosas, resulta difícil escribir una crónica de una cata que, por razones evidentes, tiene poco en común con el resto de nuestras reuniones habituales. Por ello obviaré los detalles para contaros más bien impresiones generales.
La primera parte de la cita se desarrolló bajo la batuta magistral de Isabel Mijares, acompañada por Pedro Aznar. Isabel comenzó con una presentación general de la evolución del vino en La Rioja y continuó apuntando la cata de los grandísimos vinos de Marqués de Riscal que nos ofrecieron a continuación.
Ciertamente el tema es apasionante. El cambio en la tendencia general en la elaboración es un hecho cierto que se puso de manifiesto en la cata de Riscal, en la que había vino clásico, moderno y ultramoderno. No voy a dar ahora mi opinión particular sobre el tema, que reservo para un artículo personal de opinión. Sin embargo, tras probar los grandes clásicos de antaño, no puedo dejar de expresar el sentimiento de que se trata de algo irrepetible, dado que estoy convencido de que los vinos que ahora se elaboran en Rioja no van a sobrevivir, no ya más de media centuria como es el caso del Marqués de Riscal de 1945, sino que dudo que sobrepasen las bodas de plata en condiciones.
De los cuatro vinos que probamos, me encantó el Marqués de Riscal, 1964. Un vino redondo, vivo a la vista, vivo en nariz, vivo en boca. Un portento de sutileza y complejidad, con cueros, especias, monte bajo, balsámicos, maderas finas, breas y tostados….Todo perfectamente ensamblado, todo elegancia, todo equilibrio, todo sutileza. Con una boca amplia pero sedosa, extraordinaria, larga pero fresca. Un tinto de “10” para mí, que empiezo a aborrecer los tintos modernos al uso. Hace poco tiempo que tuve la fortuna de poder probar otro clásico de la añada mítica de 1964, el Viña Tondonia. Resulta sorprendente que vinos de mi edad tengan tal frescura, elegancia, delicadeza, en resumen, tal vida. Creo que los riojas clásicos de los 60, en particular el 64, son la esencia de la elegancia.
La pareja de los clásicos se completaba con el ya mencionado Marqués de Riscal, 1945. Se trata de otro vino magnífico, sutil y complejo. Elegante y ensamblado, aunque con un registro más sutil que su compañero en boca y más discreto en nariz, con más notas animales.
Los modernos llegaron de la mano de los Barones de Chirel (1994 y 1995). Vinos de corte moderno, con potencias aromáticas casi exuberantes y bocas carnosas. Siendo grandes vinos, son de otro estilo: el moderno. Yo no tengo duda, en esta cata me quedo con los clásicos pero, ¿y como consumidor? ¿Y el consumidor medio? Pues que va a hacer: Comprar lo que puede, es decir, lo que encuentra en los comercios especializados a precios razonables. Modernos a la fuerza.
Terminamos con el ultra-exclusivo Frank Gehry 2001. Este es el vino de la esencia. La concentración aromática ahora trae notas lácticas y frutales (fresa, frambuesa y mora), vegetales y recuerdos tostados. Boca amplísima, paladar sumamente carnoso y persistencias infinitas.
La segunda parte de la sesión se desarrolló en la mini-feria y allí cada cual probó lo que más le apeteció. Yo, por mi parte, me centré en los blancos y espumosos, que es lo que en esos momentos más me apetecía, sobre todo acompañando a la cena cóctel de la que disfrutamos. Como suele ocurrir en estas situaciones, surgieron muchos comentarios, muchos corros y algunos descubrimientos de interés y, en resumidas cuentas, mucho de lo que hablar en torno a un acontecimiento excepcional que permanecerá en nuestra memoria durante mucho tiempo.
© Javier de Castro 2007
