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Peña La Verema

Gewürztraminer. ¿Una variedad difícil?

Peña La Verema, cata 178 (18 abril 2008) en el restaurante La Salita.

La protagonista principal de nuestra cata 178 fue esa desconocida y quizá por ello difícil variedad de uva foránea de grafía imposible y dudosa pronunciación para los latinos.


El nombre de esta variedad hace referencia a su origen y características: “traminer especiado”. Parece ser, por tanto, una uva originaria del norte de Italia, bien adaptada a regiones frescas de Alemania, Francia y Austria y con características muy particulares. Se trata de una uva blanca de grano color rosa pálido dorado y rendimiento bajo que da lugar a vinos con poca acidez y graduaciones relativamente altas. De paladar amplio y graso, esta variedad ofrece vinos exuberantes en aromas con notas muy peculiares de fruta exótica, moscatel y rosa. En vendimias tardías y granos seleccionados se obtienen vinos gloriosos en las buenas añadas.


Conviene decir que, por las características mencionadas, no es una uva muy popular en nuestra tierra. Las características climáticas y orográficas de nuestro país no son, en general, especialmente adecuadas para esta variedad y son relativamente pocos los viñedos de esta uva. La falta de acidez de sus vinos es, sin duda, otra limitación para su consumo. A la hora de acompañar la comida, no son vinos para cualquier plato y si, por ejemplo, pueden ser completamente desaconsejados con mariscos y pescados poco condimentados, por el contrario, pueden convertirse en la pareja perfecta de un foie o de platos especiados con un punto agridulce o exótico como los de la cocina oriental.


En la cata de esta noche se presentaron cuatro gewürztraminer. El primero, un español de Somotano, Viñas del Vero. Se trata del 2007, un vino muy interesante, con bastante acidez no exenta de complejidad. Los otros tres son alsacianos ciertamente variopintos. Un genérico de 2004, Kientz, muy característico del varietal, con cierta frescura pero boca bastante grasa. Por último, dos “Grand Cru”: Wolfberger (Pfersigberg) 2001, más comercial, y Pierre Frick (Steiner), un gran artesano biodinámico.


Asistimos a la cata diez catadores. Además de los ocho miembros de la Peña, nos acompañó nuestro compañero Enric Mateu, precisamente un gran conocedor de las teorías de Steiner, padre de las controvertida biodinámica, y Jorne, cocinero y propietario del restaurante La Salita que nos acogió para la ocasión.


Como las catas a ciegas son un pozo de sorpresas, ganó el Grand Cru Pfersigberg 2001 de Wofberger. La sorpresa no es que ganara sino que el segundo fuera el español, pisándole los talones y el perdedor el Grand Cru Steiner 2003 de Pierre Frick. En mi opinión, sirva como voto particular, este último es un vino soberbio, original y complejo, al que se penalizó, creo, la excesiva pesadez en boca. Todo ello sin quitar una pizca de mérito al Viñas del Vero, un excelente vino. Quizá sea el momento de recordar que cuando ha competido un vino español en cata a ciegas con variedades de uva teóricamente extrañas a nuestro país frente a los vinos elaborados en países "de origen" de los varietales, el resultado ha sido más que satisfactorio para el español (recuerdo la cata de Paco con Rieslings).


La cena se desarrolló en el Restaurante La Salita. Se trata de un restaurante relativamente joven pero con una trayectoria espectacular. Hace unos pocos años Jorne y Begoña, cocineros y propietarios, abrieron este restaurante en un local luminoso, con mesas amplias y cómodas, decoración agradable y equilibrada y cocina a la vista. Tras una época de ciertas dudas optaron por la opción del menú cerrado. Me parece una buena opción cuando el menú es adecuado y, con el paso del tiempo, han sabido ajustarlo. Por unos 30 euros ofrecen un menú de seis platos y postre en los que aparece una cocina moderna y variada, con notas exóticas e influencia oriental pero también con sustancia. No tiene nada de particular probar una purrusalda o un stamppot, plato típico holandés, aunque a mí me enamoran las ensaladas y platos frescos del menú de verano con vinagretas perfectas combinando con frutas y hortaliza (sandía fresca, helado de gazpacho de remolacha...)


Para la ocasión nos prepararon un turrón de foie con praline de avellana y reducción de PX, una crema purrusalda con espuma de patatas, jamón y tomatitos con chips de sardina, una coca de aceite con carpaccio de bonito, brunoise de tomate con olivas y salsa tapenade y un crep de piquillo con ensalada de curry con frutas. Tras el cambio de tercio con el granizado de gin-tonic continuamos con una deconstrucción de ajo arriero al aroma de trufa con lubina a la plancha y solomillo con patata confitada y salsa de trompetas de la muerte. Terminamos con la degustación de postres: Couland de chocolate con helado de vainilla, mojito de frutos rojos con su espuma y capuccino de crema de baileys con pannacota de café y galleta de canela. Un lujo de cena perfectamente servida y comentada por Sergio, hermano de Begoña, en sala.


Los vinos de la cena fueron un Naia 2007, un buen verdejo, para continuar con un Santiago Ruiz 2006. Hacía tiempo que no probaba este Rias Baixas mítico del sur de Galicia y tengo que confesar que me decepcionó mucho, ya que no le encontré ni nariz ni boca, opinión compartida en la mesa. Hay que darle otra oportunidad, pues hace tiempo que no lo probaba, pero para mí ha supuesto una decepción. Con respecto a los tintos, probamos un Estrecho 2004, el monastrell de Enrique Mendoza, un gran vino un puntito áspero en boca y terminamos los tranquilos con el Malbec 2005 argentino de los Lurton, un vino que me gusta especialmente. Para terminar, probamos una última sorpresa de gewürztraminer, un gran vendimia tardía. Se trata de un Fronholz Vendages Tardives de Domaine Ostertag 2004 (Epfig, Alsace). En este caso, la exhuberancia en nariz (rosa, mango, melocotón, miel, minerales…) encuentra conjunción perfecta con un dulzor natural, equilibrado, untuoso y largo, para terminar una gran cena.

© Javier de Castro 2008

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NOTAS DE CATA:


1.- Wolfberger Grand Cru Pfersigberg, Gewürztraminer 2001. Gewürztraminer 100%, 13% vol. Wolfberger, Eguisheim (France); Alsace Grand Cru (Francia).

Puntuación: 7,97.

Precio: 17,40€.

Notas de cata: Amarillo subido brillante. Nariz voluptuosa exótica, especias dulces, recuerdos de miel, lichi, rosas y frutos secos. paladar untuoso y bastante largo. Acusa quizá una cierta falta de frescura en boca.

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2.- Viñas del Vero Gewürztraminer “El Enebro” 2007 Gewürztraminer 100%, 13% vol. Viñas del Vero, Barbastro (Huesca); D.O. Somontano.

Puntuación: 7,84.

Precio: 9,80€.


Notas de cata: Amarillo pajizo brillante. Nariz potente pero fresca, con notas de moscatel, fruta de hueso y frutas tropicales (lichi). En boca es amplio pero con una buena acidez que le confiere frescor.

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3.- Kientz Gewürztraminer 2004 Gewürztraminer 100%, 13% vol. René Kient et Fils, Blienschwiller (France); Alsace (Francia).

Puntuación: 7,62.

Precio: 10€.

Notas de cata: Amarillo pajizo brillante. Nariz potente con flores blancas, pera williams y rosa. En bocas presenta buena estructura y equilibrio con un punto amargoso agradable.

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4.- Pierre Frick Grand Cru Steiner Gewürztraminer 2003 Gewürztraminer 100%, 14% vol. Pierre Frick, Pfaffenheim (France); Alsace Grand Cru (Francia).

Puntuación: 7,02.

Precio: 21,50€ .

Notas de Cata: Amarillo pajizo subido. Nariz compleja elegante con notas de hidrocarburos, ceras, cereales, plátano y flor marchita. En boca es muy untuoso amplio y largo pero excesivamente dulce a pesar de un puntito amargoso final.
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