Afeites y ungüentos, mi querido brujo, sabe mejor como está. Mujeres y vino.
Cuando era un pibe, bachiller, contaban un chiste de un matrimonio marroquí y su hijo pequeño que pararon en La Campana (calle Real de Ceuta) a tomarse un algo por la tarde despues de pasear por la ciudad y hacer unas compras.
El camarero (entonces) le preguntó al varón: “Qué van a tomar los señores?”. El padre respondió: “Para mí un cortado y a la señora un vaso de agua”. El camarero tomó nota y mirando al menor, sentado entre padre y madre, dijo: “ Y para el niño una Mirinda?”. El padre, grave, miró al camarero y respondió rápido:”No, el niño ya ha mirindao”.
Me ha gustado el capitulo que incluyo en este espacio ahora. No he podido pasarlo en otro formato asi que lo dejo de testimonio.
Como supongo que este tema ya habrá salido en repetidas ocasiones, o es a veces motivo de cháchara, no deja de ser actualidad y lo incluyo en el bloc para el que quiera y guste de leerlo.
A veces nos hemos topado con la frasecita, “... y a la señora un vinito dulce”.
Maquillando la vida. Texto extraido de Decanter.


