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Systembolaget o cómo se distribuye el vino en Suecia

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Por todos es sabido las notables diferencias culturales que nos separan a los mediterráneos de los escandinavos. Una de las más llamativas es la que se refiere al consumo de bebidas alcohólicas y todo lo que, desde un punto de vista social, ello conlleva.

En España, apenas existen limitaciones reales, que no oficiales, para el consumo de alcohol, tanto por parte de adultos como de menores (pensemos en el efecto botellón). Sin embargo, en Suecia no sucede lo mismo ya que la oferta de alcohol está fuertemente regulada por el Estado. Allí es imposible adquirir, ni siquiera por parte de un adulto, una botella de vino en un supermercado, simplemente porque no la hay; lo mismo se puede decir de una bebida espirituosa o de una cerveza de graduación alcohólica superior a 2% volumen.

Entonces, ¿dónde puede la gente adquirir las bebidas alcohólicas?. Pues en unas tiendas especializadas que reciben el nombre genérico de Systembolaget y que son propiedad del Estado Sueco, no existiendo ánimo de lucro en esta actividad de distribución. En total, hay 416 tiendas repartidas por toda la geografía del país que sirven, aproximadamente, a dos millones de consumidores semanalmente. La razón que explica la existencia de este monopolio público tiene que ver con los esfuerzos que desde la Administración se realizan para minimizar los efectos nocivos del consumo de alcohol. El argumento principal de este práctica es que se piensa que limitando el beneficio privado basado en las ventas de este tipo de bebidas, algo que sólo se consigue con un control público de la oferta, se camina progresivamente hacia la reducción general en el consumo de alcohol.

¿Cuáles son las ventajas de este sistema?. Sobre todo, la enorme variedad de vinos y bebidas alcohólicas que se ofrecen. En particular, un individuo puede elegir entre más de 2400 marcas provenientes de más de 30 países diferentes. Además, cada año se introducen más de 700 nuevos productos en la lista. Estos se seleccionan a partir de catas a ciegas realizadas por personal experto de Systembolaget no existiendo discriminación por razones de origen. Por otra parte, nada asegura la permanencia de un año a otro. Todos los vinos son sometidos a dos evaluaciones anuales para ver si siguen o no en la lista de vinos disponibles. En definitiva, es el volumen de ventas el que determina que al final un vino sea excluido o no de la lista.

¿Qué inconvenientes tiene este sistema?. Según mi opinión, y como ciudadano extranjero que residió en 1998 en Umeå, creo que, al menos, son tres:

1. En primer lugar, me resultó un tanto “patético” ver los viernes por la tarde las largas colas de gente que se formaban en la tienda de esta ciudad para comprar las “dosis” de alcohol necesarias para poder pasar el fin de semana sin sobresaltos (¡Vaya, me he quedado sin vino!). ¡Era impresionante!. Llegabas, consultabas la lista de precios, tomabas un número como en el supermercado, y a esperar que te tocara el turno. Creo que, al menos en este caso, el Estado Sueco actúa de una manera excesivamente paternalista controlando el consumo de alcohol de los ciudadanos.

2. En segundo lugar, la gente trata de evitar este sistema embarcándose en los numerosos ferrys que unen Umeå con la ciudad finlandesa de Vasa, ya que en estos grandes barcos la venta de alcohol está permitida sin ningún tipo de limitación. Por tanto, los fines de semana mucha gente va y viene en el día a Vaasa (sobre todo gente joven) con la única finalidad de, como decía Ramoncín en su canción, ¡introducir litros de alcohol en sus venas!.

3. Y, en tercer lugar, en ocasiones uno se siente como un bicho raro. Os cuento por qué. En los últimos días de mi estancia en Suecia quise hacer algo especial y, por ello, invité a mis colegas suecos a una botella de vino tinto (por cierto, sin que se entienda que quise hacer ningún tipo de promoción, era español y embotellado por Bodegas El Coto) en el restaurante Björken donde solíamos comer todos los días. Con 34 años cumplidos me pidieron el D.N.I. para comprobar mi edad y me hicieron firmar un papel. Pero lo mejor fue que, cuando degustábamos el vino en presencia del resto de comensales, éstos nos miraban asombrados ya que, normalmente, en las comidas se suele beber agua y también, aunque parezca extraño, mucha leche de vaca. ¡Tal vez de ahí que sean tan altos los suecos y suecas!. No obstante, si vas a un restaurante con un ciudadano sueco -mayor de edad- y éste pide vino, no le hacen ningún tipo de preguntas. Será que como yo no soy rubio, “sospecharon” de mí.

Ahora, me gustaría comentar algo sobre el precio del vino en este país. En general, los impuestos son muy altos. Por ejemplo, una botella de vodka está grabada con un 80% en el precio de venta, incluido el IVA. Con el vino son más condescendientes y el porcentaje varía entre ¡el 65% de su precio final para los vinos más baratos (que rondaría las 46 coronas, esto es, 835 pesetas) y el 22% para los más caros (en este caso hablaríamos de unas 900 coronas o el equivalente de 16.350 pesetas)!. La razón de esta diferencia está en que piensan que cuanto más barato sea el precio del vino más se consume (lógico) y, por tanto, un vino barato hay que grabarlo mucho no así un vino caro. A continuación os pongo un ejemplo en pesetas de lo que paga un ciudadano sueco por algunos vinos españoles:

1.- Don Simón: 872 pesetas
2.- Gandía Cabernet Sauvignon: 962 pesetas
3.- Castillo de Almansa Reserva: 1.217 pesetas
4.- El Coto crianza: 1.253 pesetas
5.- Condado de Haza 1998: 2.615 pesetas
6.- Alion 1997: 4.975 pesetas
7.- Gaudium 1994: 8.335 pesetas
8.- Cirsion 1998: 21.683 pesetas

Mi opinión, es que salvo para los vinos de baja calidad, los precios son bastantes buenos si tenemos en cuenta el poder adquisitivo de los suecos. De hecho, hay precios muy competitivos incluso con la distribución de esos vinos en tiendas de España.

Por último, me gustaría señalar que los suecos son una gente extraordinaria a pesar de estas diferencias culturales reflejadas, entre otras cosas, en la manera que tienen de entender el vino y todo lo que conlleva compartir una botella con los amigos.


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