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VIII Jornadas vitivinícolas en la D.O. Utiel-Requena

El pasado 15 de julio asistí en Utiel (Valencia) a las VIII Jornadas vitivinícolas organizadas por el CRDO Utiel-Requena. En los siguientes párrafos intentaré hacer un breve resumen de las principales aportaciones de los ponentes para acabar con una reflexión personal sobre la situación del sector vitivinícola en la comarca de Utiel-Requena.

El programa de las Jornadas resultaba especialmente atractivo, entre otros motivos, por la presencia de Carlos Delgado, quien iba a exponer una ponencia titulada “Vino y medios de comunicación”. Con su elegancia habitual, Carlos Delgado hizo una breve descripción de lo que él define como el “triángulo del consumo del vino” en cuyos tres vértices sitúa a los productores, los consumidores y los prescriptores (medios de comunicación), respectivamente. Así mismo, estableció un diferente papel a la figura del prescriptor en este sector y de los medios de comunicación en función del contexto histórico del tipo de consumo de vino en España de los últimos cincuenta años, a saber:

- Décadas de 1950 y 1960: consumo de vino de unos 70/80 litros por persona/año por motivos básicamente alimenticios. La figura del prescriptor ni siquiera existe.
- Década de 1970: El consumo de vino pasa de ser una necesidad (de ingesta calórica) a ser un hábito (en cierta medida por placer, más que por saludabilidad) por lo que se reduce a unos 40/50 litros por persona/año. Aparecen los primeros prescriptores “culturales” en el sector del vino, generalmente escritores que realmente divulgan más que prescriben (refiriéndose a un análisis sistemático del producto)
- Décadas de 1980 y 1990: El consumo de vino pasa de ser un hábito a ser una elección mucho más puntual ligada a aspectos culturales y sociales. Esto reduce la demanda en un contexto donde la oferta crece (en cantidad y en calidad) y se diversifica notablemente. Según Carlos Delgado es en este momento cuando el prescriptor incrementa su papel como comunicador y cuando más útil es su función.
- Actualidad: El consumo de vino en España se ha reducido a unos 28 litros por persona/año por lo que se puede decir que obedece, casi exclusivamente, a un fenómeno cultural. De hecho, según su opinión, este nivel de consumo en Europa refleja con ciertos visos de realidad cual es el nivel cultural relativo de cada país (sin olvidar que en Francia e Italia, por ejemplo, se consume casi el doble de lo que se consume en España).

Según Carlos Delgado, dado que hablamos de un fenómeno básicamente cultural, es fundamental entender que la percepción simbólica en el consumo de un vino (esto es, la identificación de la imagen de marca de un producto a una serie de cualidades intrínsecas) es hoy por hoy el principal motivo de adquisición y consumo del mismo. De ahí, por tanto, la necesidad de los productores de “comunicar” adecuadamente los valores de su marca y, sobre todo, que los prescriptores los perciban.

En su opinión, las principales bazas que, hoy por hoy, puede jugar una bodega para crear una estrategia de comunicación basada en algún elemento objeto de ser noticia pasan por:

a) Crear un producto lo más exclusivo posible con la mejor calidad de la materia prima que sea bien valorado por un/varios prescriptores de reconocido prestigio.

b) Aportar valores añadidos cono consecuencia del entorno y los factores endógenos del espacio donde se ubique la bodega. Esto es, jugar a explotar el potencial de los varietales autóctonos y las características geográficas y sociales del entorno como elemento de comunicación. Como ejemplo citó la emergencia del Priorat que, además de hacer un producto de calidad, han sabido vender el concepto de viña vieja, viñedos en “costers”, zonas de escasos rendimientos por motivos climático/geográficos,….

Para acabar su ponencia, Carlos Delgado alabó el potencial de la zona productora de Utiel-Requena (sobre todo por el poco conocimiento existente sobre el las posibilidades de su varietal autóctono con mayor extensión de plantación, la bobal) aunque significó dos graves problemas como son: el escaso precio pagado por la uva a los viticultores y los problemas de comunicación que derivan de la necesidad de romper con la imagen tradicional y poco convincente sobre el atractivo de la zona (más ligada a la producción de vinos de granel).

El segundo de los ponentes, Manuel Seguí (gerente de Exclusivas Raim), nos habló sobre las “Estrategias de comercialización en el mercado del vino. El punto de vista de la distribución”. Su comunicación se inició con una reflexión sobre los motivos de la caída del consumo del vino en España, a destacar:

- Tendencia a considerar al vino como un bien de consumo intermedio y/o de lujo más que un bien de primera necesidad.
- Ausencia de mecanismos de fomento del consumo de vino entre las generaciones de población más jóvenes.
- Falta de apoyo institucional al consumo moderado de un producto (el vino) natural y saludable.
- Incremento del número de elaboradores (y de D.O.) que lleva a notables excedentes de producción y a una saturación de marcas en el mercado, lo que dificulta la transmisión de la información de esta oferta hacia el consumidor.

También resaltó este ponente lo difícil que resulta para un distribuidor hacer todo el esfuerzo en solitario a la hora de intentar introducir una nueva marca de vino en el mercado (sobre todo en la restauración). De ahí que reclamara, como principal conclusión de su participación, el establecer sinergias y esfuerzos coordinados entre los productores y sus redes de distribución como única alternativa para facilitar dicha labor.

Para finalizar las jornadas se estableció una mesa redonda entre cuatro conocidos enólogos de diferentes bodegas de esta zona para debatir sobre “Nuevas elaboraciones en la DO Utiel-Requena”. Se trataron como temas de partida: la vinificación de vinos blanco de la variedad Macabeo (a cargo de Modesto Francés, enólogo de la Coop. Agrícola Utiel), la maceración prefermentativa y vinificación en rosados con la variedad bobal (Rafael Orozco, enólogo de Bodegas Coviñas), elaboración y envejecimiento de la bobal en barricas de 225 y 500 litros (Daniel Expósito, enólogo de Dominio de La Vega) y Vinificaciones especiales en la variedad bobal: maceración carbónica y micro-oxigenación (Pablo Ossorio, enólogo de Bodegas Murviedro) (sobre esta última aportación técnica, aparecerá un artículo en breve en Verema.com).

A destacar que todos y cada uno de los enólogos mencionados resaltaron que cualquier técnica o proceso novedoso que se quisiera aplicar en la bodega exigía como condición indispensable que la uva que llegara a la bodega se encontrara en un buen estado fitosanitario y de madurez. Esto es, que resultaba imprescindible contar con una buena materia prima que sólo se conseguía si los trabajos en viticultura habían sido los correctos.

Este fue el detonante de una interesante discusión entre viticultores, enólogos, propietarios de bodegas y responsables de cooperativas que, a mi juicio, puso claramente de relieve lo delicado (en términos de supervivencia a medio y largo plazo) del modelo de producción vitivinícola de esta zona, algo que es perfectamente extrapolable actualmente a otras zonas y comarcas productoras españolas.

En Utiel-Requena el 80% de la producción de vino se realiza a través de cooperativas y, de éstas, la mayor parte del vino que se produce se comercializa a granel. Está claro que en un mercado internacional donde están apareciendo nuevos productores con vinos de una excepcional relación precio/calidad y embotellado, este tipo de especialización en los países más desarrollados tiene los días más o menos contados. Máxime si tenemos en cuenta la tendencia a la reducción del intervencionismo público y las ayudas financieras a este tipo de productos y cultivos en estos países. Además, el espíritu igualitarista y el intento de minimizar riesgos que parecen intentar perpetuarse en los modelos cooperativos de este sector/zona son difícilmente asumibles en un mundo cada vez más competitivo y globalizado donde las leyes del mercado son cada vez más implacables.

Desde mi punto de vista, o mucho cambian las cosas o en los próximos (más bien pocos) años vamos a asistir a un proceso de reestructuración espontánea del sector vitivinícola en esta zona tras el que sólo aquellos/as viticultores/empresas/elaboradores que hayan sabido adaptarse a las nuevas condiciones de competencia y entorno serán capaces de sobrevivir. Y este comentario es perfectamente trasladable a otras muchas zonas productoras españolas, con mayor o menor reconocimiento histórico en el apartado de vinos de calidad (tampoco creo que se puede seguir viviendo de rentas "de conocimiento e imagen de marca geográfica" del pasado en este sentido).

Hay experiencias próximas y recientes de qué se puede hacer para mejorar el proceso productivo y la comercialización (sobre todo en el caso de las cooperativas) que pueden ser intento de observación e imitación en la zona que nos ocupa (como es el caso, por ejemplo, de algunas cooperativas de la región del Montsant que tantos éxitos están cosechando, no sin redundar en grandes esfuerzos y asunción de riesgos). También las instituciones públicas (regionales y nacionales) deberían tener en cuenta esta situación que no sólo afecta (o puede afectar) a un sector productivo con mayor o menor participación en la población ocupada y el valor añadido, sino por sus claros efectos y relación con las estrategias de política medioambiental y ecológica.

No quisiera acabar esta reflexión siendo especialmente pesimista, al menos por lo que respecta a esta zona, sin dar un voto de confianza a las acciones que ya se están adoptando. En este sentido son muy interesantes los esfuerzos que se están llevando a cabo por parte de determinadas personas/empresas representativas del sector en la comarca de Utiel-Requena por la mejora de los sistemas de cultivo y las técnicas de producción, sobre todo en el intento de buscar una identidad y una mejor imagen basada en la tipicidad y en lo endógeno (especialmente en el tratamiento de la uva bobal).

A nivel institucional también son muy loables las acciones llevadas a cabo por el Consejo Regulador para mejorar la calidad de los vinos producidos en la zona (y acogidos al reglamento del Consejo) así como para difundir una mejor imagen de marca genérica de los mismos. En este sentido cabe destacar la elaboración de un Plan de Marketing orientado a tal fin cuyas principales acciones y estrategias están en proceso de desarrollo. Ojalá todas estas acciones (privadas y públicas) no se queden en una mancha de aceite en una balsa de agua y tengan continuidad en el futuro.


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