También en el Mostillo somos de Borgoña (una cata con imprevistos)
A una buena sesión de cata le suele venir bien una adecuada programación. Nada como una coherencia temática, un guión con sentido, un adecuado equilibrio. Sin embargo, el resultado puede beneficiarse a veces de los imprevistos.
El pasado 7 de noviembre estaba programada la tercera cata de Borgoñas de El Mostillo. Nuestro especialista en el tema, Sebas Agirre a quien Dios bendiga, estaba encargado de la selección.
Tema: Alrededores de Chambolle-Mussigny en la Côte de Nuits, zona caracterizada por tintos de llamativa fineza y elegancia, frente a los vinos más potentes y corpóreos de Nuits Saint Georges al sur y Gevrey Chambertin al norte. Chambolle debe su reputación dos terrenos clasificados como grand cru: Mussigny y Bonnes-Mares. La idea guía para esta cita eran tres vinos, locales, cercanos en edad (2000-2001) y del mismo productor, Jean-Jacques Confuron: Un Chambolle-Mussigny village, un C-M premier Cru, y un Grand Cru, el Mussigny.
La Propiedad Jean-Jacques Confuron, con base en Premaux-Prissey, está desde 1988 a cargo de Alain y Sophie Meunier (de soltera Confuron, hija de Jean-Jacques). La propiedad consta de 8 Ha repartidas en 12 crus de la Côte de Nuits incluyendo la por-ción que poseen en dos Grand Cru: Clos de Vougeot y Romanée Saint Vivant. Desde 2003 labran el premier cru utilizando caballos. Según el resultado extenderán o no esta práctica al resto de las parcelas. Cultivo orgánico y fermentación en cemento tras despa-lillado completo. La crianza se realiza en barricas de roble, nuevas para los Grand Cru, durante 15 a 18 meses según cosechas. http://www.jjconfuron.com/
Una vez establecido el plan de la cata, Sebas empezó a tener algunos problemas, gene-radores de gozosas novedades. Nuestro previsto proveedor, Pierre Eguiazabal de Hen-daya informa la no existencia de un Mussigny del mismo productor… y Sebas (bueno es el Sebas, más que si fuese de Bilbao), decidió un a huida hacia delante y encontró, del mismo J.J. Confuron, un Gran Cru cercano en la Cote de Nuits, de Vosne-Romanée, nada menos que su Romanée-Saint-Vivant 2000 (vamos, qué pena…)
Más problemas: había habido insuficiencia en las comunicaciones entre los mostillos y no estaba claro para todos (ni para el propio Sebas) que la cata fuera a ser el día 7. El mismo día, sobre la marcha, al comprobar que a pesar de todo Sebas sí disponía del vi-no, decidimos que seguiamos adelante con el plán y, sin excesiva resistencia, juntamos diez catadores: Mónica, Lorea, Vicky (presidenta), Javier, Pedro Alberto, Txotxe, Jose-mari, Mikel y un servidor.
El segundo problema es que a Sebas le hubiera gustado que las botellas fueran cuatro en lugar de tres y aquí entró en juego nuestro compañero y anfitrión Mikel Foronda que rebuscó por su super-almacén-bodega y encontró, a falta de un vecino de la zona, un grand Cru de Aloxe-Corton, ya en la Côte de Beaune, El Corton Grancey de Louis Latour , ¡pero nada menos que de 1992!!, es decir, en términos de Borgoña, un vino viejo
La cata transcurrió muy bien, con el resultado que iré describiendo. Muy seria y ordenada (quizás el sobrecogimiento escénico) para lo que suelen ser las pasionales y tumultuosas y catas de El Mostillo (lo sabe bien Thurston). Aunque se sabía previamente el tema y la idea de la cata, las cuatro botellas se presentaron cegadas, abiertas media hora antes, sin decantar.
El estado de los cuatro vinos, impecable, por lo que ya puede adelantarse que la cata transcurrió gloriosamente y que (cosa nada frecuente) todos los mostillos identificaron correctamente los cuatro vinos y coincidieron, con matices, en la valoración.
Es difícil hacer el resumen que comienzo ahora, porque entre las características comunes a los cuatro, una era que todos los vinos resultaron enormemente cambiantes duran-te su permanencia en la copa, de modo que es difícil hacer descripciones que permitan hacer justicia a esa mutabilidad camaleónica.
Características comunes a los cuatro, algunas o casi todas esperables:
Los cuatro se presentaban con un color entre grana y rubí muy brillante con capa media-ligera y abundante lágrima.
Los cuatro mostraban inicialmente en nariz, en mayor o menor grado esas conocidas notas orgánicas, animales que imbuyen cierto prejuicio negativo en los que se acercan las primeras veces al género borgoñés, pero que luego dan paso a todo lo demás.
Los cuatro abrían este repertorio con el segmento floral: flores blancas, violetas y la referencia frutal dominante era la cereza o guinda en almíbar o licor. Todos presentaban una buena estructura tánica (sin la carpintería de los vinos de otras zonas o modelos pero no débiles ni mucho menos) yo diría que todos con cuerpo aun-que todos a la vez elásticos y elegantes
Los cuatro mostraban un inusual dulzor y madurez de sus taninos, incluido el village y solo el premier cru mostraba un punto de astringencia que le podría hacer agradecer un tiempo en botella.
Descripción, notas de Cata y valoración
Chateau Corton Grancey, grand cru. Maison Louis Latour 1992
Nota de cata: Color rubí brillante con ribete naranja, ligero de capa, abundante lágrima. Una leve pre-sentación inicial en nariz de cuero recién curtido que enseguida da paso a un cambiante, y voluptuoso conjunto de especias de dulce (pimienta de schezuan, canela, vainilla) flo-ras blancas, violetas (alguien dice flores de iglesia), minerales…. Y es en la boca, de suave y fina entrada cuando se percibe dominante el gran componente de guindas en licor o en almíbar. Suave y elegantísimo pero para nada falto de estructura. Su forma de apoderarse de la boca recuerda a algunos tremendos blancos viejos borgoñeses. Justa acidez y taninos de un dulzor y suavidad muy llamativos perfectamente integrados con el perfumado conjunto frutal-floral en la retro-olfación en forma de café con leche y frutas. Además de los recuerdos de guinda, aparece la naranja o mandarina que con el tofe quedan en el largo y sensual final. Yo creo que si alguien tiene más de una botella (porque una hay que bebérsela ahora mismo) puede guardar el resto que aún evolucio-nará bien porque…… ¡A quén le importa el colorazo! Mezcla de las mejores parcelas de Corton propiedad de la casa (Les Bressandes, Les Chaumes, Les Pougets, Les Perrières y Les Grèves). Edad media de las viñas 40 años. Solamente se produce los años en que el Pinot noir alcanza una perfecta maduración Fermentación tradicional, abierta y 18 meses en barrica. Solo se embotella como Cor-ton Grancey el vino procedente de las barricas que pasan un proceso de selección. 14º, 45 €. Valoración (personal): 9,3 En resumen sensual, voluptuoso, lujoso, femenino. Qué riqueza, qué complejidad. El preferido de todas las chicas de El Mostillo. Extraordinaria RCP.
Chambolle-Mussigny village. Domaine Jean-Jacques Confuron 2001
Nota de Cata: Color grana brillante,con menisco rubí, abundante légrima, media capa. Descarado y abierto en nariz en el registro de las flores, mas nítidamente violetas y fru-tar rojas maduras pero no confitadas. A casi todos nos cuadran más las cerezas o guindas que la frambuesa que también se menciona. Algun tostadito achocolatado en la boca, pero sobre todo el vino es fresco, bastante juvenil, aromáticamente intenso y placentero. No es demasiado largo, aunque su “regusto” es agradable. Valoración personal: 8,8 Procedente de 3 fincas: de Pinot noir de 40-50 años, poco más de una Ha., unas 7000 botellas/año. 15-18 meses en barrica 50% nueva. 13,5º. 23,40€
Chambolle-Mussigny premier cru. Domaine Jean-Jacques Confuron 2001
Color rubí brillante, algo más cubierto que los anteriores y un fino ribete naranja. Su nariz es más desconcertante y compleja que el antrior vino. Con las flores, el café y el cacao, estan unos extraños tonos (no ingratos) de cebolla pochada y mineral siliceo, verdadera pólvora. Este vino desarrolla una extraordinaria evolución en la copa. Al poco de tiempo estos aromas de polvoraza y cocina en acción dan paso a mucha más fruta roja y chocolate. Es menos floral que los otros. En boca es el que tiene el ataque más potente, amplio, gracioso, con bastante acidez y algo astringente. Mucho más persisten-te que el anterior, es la fruta roja, ciruela negra, el cuero y el cacao lo que queda y el recuerdo de sus taninos que parecen endulzarse según el vino permanece en la copa. Placentero, pero lo imagino mucho más en su momento dentro de 3 o 5 años. Valoración personal: 9,2 Procedente de dos fincas, Les Chatelots y Les Feusselottes con pinot noir de 60 y 40 años respectivamente, un total de 0,35 Ha, agricultura biológica, producción de unas 1.700 botellas/año, criado en barricas 70% nuevas.13,5º. 35,7€
Romanée-Saint-Vivant grand cru. Domaine Jean-Jacques Confuron 2000
Este vino se presenta en el mismo registro de color que los anteriores, rubí encendido, algo más cubierto y con una verdadera explosión aromática llena de matices. Es el más frutal (siempre el segmento de cerezas o guindas, también arándanos o ciruelas), extre-madamente especiado y con la presencia de su finas de madera en forma de tofes y café con leche. En boca es el más potente, su gran cuerpo y estructura invade la boca desde el primer momento, pero ni una mala astringencia, la justa acidez y un dulzor especiado que soporta un caramelo multifrutal. Si uno lo paladea con calma, aparecen dulces sa-bores en los que madera y fruta son indistiguibles, pastel de cerezas o naranja con cane-la. Un eterno final con la dulce fruta y lácteos, un puntito suave de tierra, largo, largo, largo. Uno quiere servirse otra copa y el vino se ha agotado. Está mucho más en su momento para beber que los dos vinos precedentes aunque no quiero ni imaginar en qué puede convertirse si se le deja evolucionar…. Valoración personal : 9,5 Procedente de media Ha de pinot noir plantada en 1929. Poda Guyot, cultivo biológico, producción de 1.800 botellas/año. 15-18 meses en barrica nueva, embotellado sin cla-rificación ni filtración. 14º, 107 €
Soneto con estrambote
Salieron a escena unos materiales para picar, improvisados, pero para nada soslayables. Un queso de cabra alavés de Arceniega, Capricho de Ibar (a no olvidar) y excelente y abundante jamón acompañaron a otros embutidos y conservas de pescado de gran calidad. Como siempre en estos casos se echa en falta un poco más de vino, aunque tras este material… Exisistía importante riesgo de que sucediera precisamente lo contrario que en las bodas de Caná. Y
para eso tenemos, como no podía ser menos, a nuestro buen Mikel Foronda: desapa-reció de la reunión, rebuscó en su superbodega… …y apareció con otro considerable elemento, un grand cru también de Côte de Nuits que resultó ser el adecuado estrambote tras las cuatro estrofas del soneto anterior…
Clos de Vougeot Domaine Louis Latour 1988
Un vino, sin duda singular, sobre todo por su momento de evolución. De entrada su color que podría estar en la gama de los cerezas, mas cubierto que ninguno, tenia irisa-ciones verdosas y un menisco color teja o té. Dotado de un potente, intrigante y comple-jo repertorio aromático: Intenso y profundo regaliz, laurel, especias como pimienta y clavo, carne asada, muy, muy balsámico. La boca se llenaba con amplitud con chocola-te mentolado (after eight), masticandose entre esa atmosfera mentolada unos dulces y super-polimerizados taninos. Acidez escasa. El registro frutal, nada dominante corres-pondía a corteza de naranja entre el regaliz, la menta y el chocolate. Largísimo final tambien balsámico de chocolates lácteos y dulce regaliz ….. El vino estaba en los últi-mos momentos de su vida util exhibiendo experiencia y sabiduría mientras conservaba el fin de su vigor. Evidentemente, no le dejamos durar ni un día más. Valoración per-sonal: 9,0 14º, precio desconocido
En resumen que, además de que Jean-Jacques Confuron colmó más que de sobra las expectativas existentes sobre su calidad, personalidad y carácter es de justicia decir que el material de Louis Latour que apareció en la cata nos proporcionó agradabilísimos momentos y sobre todo resultó enormemente instructivo. Nos permitió la oportunidad no demasiado habitual de comparar los mundos del borgoña de calidad en el comienzo de su evolución por un lado y por otro la magia insólita del envejecer de esos extraños e inefables monstruos.

