Blancos Ibéricos
Como es costumbre inmemorial en la peña las catas de verano son de vinos frescos, blancos normalmente. Esta vez no fue la excepción. Se hace difícil en estas fechas arremeter contra tintos potentes como los que últimamente estamos acostumbrados a catar. Por ello no era cuestión cambiar esta vez las costumbres. La cata se desarrolló en la tradicional sede de Mantequerías Castillo donde, además de buena mesa y bodega se disfruta de una temperatura ideal para las catas de verano.
La razón del nombre de la cata quedó clara una vez se supo de dónde venían los vinos: dos vinos eran españoles (catalanes) y dos eran portugueses. Tres de ellos tenían crianza y el otro era un Alvarinho (sí con v y con nh porque es portugués) sin crianza. Cada uno con su composición particular. Ello hacía presagiar gran facilidad en la diferenciación por los expertos catadores de La Verema. ¿Cómo no diferenciar un Chardonay con crianza de un Albariño? ¿O un Malvasía D.O. Douro de un coupage de selectas uvas francesas crecidas en El Penedés? Pues resultó que no era tan fácil.
Ningún peñero consiguió acertar más de dos vinos. Hubo cierta facilidad de acertar con el Chardonay de “Eixaders”, 7 acertantes, que además resultó el más valorado con un 7,35. Tres peñeros, sin embargo, lo confundieron con el Clos D’Agón, el otro vino catalán. Este vino era muy diferente a los demás. Extremadamente aromático recordaba a un moscatel. Nada que ver, a mi juicio, con un Chardonay. Curiosamente, a pesar de ser con mucho el más caro (35€) no fue demasiado bien valorado. Obtuvo un 7,18, tercer lugar de la cata. Solo Juan Mañez fue capaz de descubrir qué vino era.
El segundo vino en aciertos fue el Alvarinho vinho verde. Una poco conocida alternativa portuguesa a los vinos Albariño gallegos. A pesar de ser sin lugar a dudas un vino muy similar a sus homónimos del otro lado de la frontera solo 3 peñeros lo identificaron correctamente...y eso que era el único sin crianza. Obtuvo un 6,84 quedando en cuarto lugar de la cata. Finalmente el otro vino portugués, un Douro de Viosinho y Malvasía solo fue acertado por Salva y Vicente. Este vino fue una agradable sorpresa pues quedó segundo pero con una puntuación, 7,32, prácticamente igual a las del primero. Su bajo precio, apenas 8€, lo convierten en una excelente elección en calidad / precio.
Una cuestión que me gustaría poner de manifiesto es la poca fiabilidad de aciertos en los miembros de la peña. Después de más de 15 años el número de aciertos sigue siendo, más o menos, el mismo que la principio. Es más, no parece que guarde relación con la sabiduría vinícola o la experiencia en catas puesto que los miembros con más experiencia no sacan mejor nota. Por ejemplo, los que por pertenecer a Verema.com® catan muchos más vinos no presentan un índice de aciertos superior a los peñeros de “a pie” (en esta cata 0.75 de media frente al 1,42 del resto). Esto da a entender que hay un componente de azar muy elevado en los aciertos y fallos. A mi entender falta “ciencia” en el oficio. Cuando oigo o leo los poéticos calificativos y comparativos de los catadores y profesionales del sector deduzco que esa gran capacidad lingüística se debe extender también a sus papilas gustativas. Pero, ¡oh decepción! No parecen ser más sabios que los demás, al menos en lo que a la adivinación de vinos se refiere. Yo, la verdad, como científico que soy, preferiría que las expresiones “cereza picota”, “capa alta” o “bien cubierto” se cambiaran por “máximo de absorción a 567 nm” o “relación 560nm/679nm de 0.7”; y las de “frutas rojas”, “aroma balsámico” o “neumático” por “presencia de octanodiol”, “abundante ester de difenilo” o “gran cantidad de hidrocarburos de cadena larga”. Ya se sabe. A los científicos nos gusta la precisión en el lenguaje aunque, eso sí, resulta mucho menos poético. Es posible que así se pudiera mejorar el índice de aciertos.
La comida, como era de esperar, resultó contundente, tal como nos acostumbra Vicente: los habituales quesos y embutidos selectos junto a los pimientos del piquillo y ventrescas. Todo muy bueno pero luego el estómago tiene un trabajo difícil para transformar tanta calidad.
Un espléndido champán Paul Roger 1996 vintage reserve fue mejor valorado por los peñistas que el “vulgar” Môet Chandon. La bomba final fueron unos bombones de foie que siendo exquisitos resultan tremendamente arduos de digerir.
Muchos se quedaron en la mesa hasta bien tarde...
Relación de vinos de la cata a ciegas:
1) Eixaders 2002.
D.O. Costers del Segre. Bodegas “L’Olivera sccl.”. Vallbona de les Monges. Chardonay 100%. 13º volumen. Crianza con las madres en barrica de roble.
Puntuación 7.35
Precio: 12 €
Dorado. Aromas con recuerdos minerales e hidrocarburos. Notas cítricas. Buena acidez, fresco y largo de postgusto.
http://www.verema.com/comunidad/vinoscatados/vino.asp?vino=5790
2) Dona Paterna Alvarinho 2003.
D.O. Alvarinho, subregión de Mónaco. Bodegas Carlos Codeso. Alvarinho100%. 12.5º volumen. Sin crianza.
Puntuación 6.84
Precio: 9€
Amarillo pálido. Aromas frescos y frutales. Buena acidez y persistencia.
http://www.verema.com/comunidad/vinoscatados/vino.asp?vino=12021
3) Sogrape Reserva Douro 2003. D.O. Douro. Reserva. Bodega Vinhos Sogrape Crianza en barricas de Carvalho durante 6 meses. 13º volumen.
Puntuación 7.32
Precio: 8.17€
Amarillo pálido. Nariz de poca intensidad. Ligero en boca. Frutas de hueso, herbal.
http://www.verema.com/comunidad/vinoscatados/vino.asp?vino=13560
4) Clos d’Agon Blanc 2003. D.O. Catalunya. Bodegas Mas Gil S.L. 46% Viognier, 36% Rossanne, 18% Marsanne. Crianza de 6 meses en barricas de Tronçais. 14.5º volumen.
Puntuación 7.18
Precio: 34.8 €
Amarillo pálido. Aromas florales intensos. Algo de azúcar residual. Recuerdos cítricos y amargos.
http://www.verema.com/comunidad/vinoscatados/vino.asp?vino=8818

