¿Que tal un blanco de la Borgoña?
Cada vez son más los “viciosos o curiosos” del vino los que indagan para encontrar nuevas sensaciones que nos despierten experiencias aromáticas y gustativas en las cuales este mundo parecen infinitas. El gran momento del vino español en el panorama internacional, debe de servir para dar el gran salto de esta cultura para el consumidor, conllevando con ello la difícil pero encantadora experiencia de poder catar vinos que forman parte de la historia bien por trayectoria, prestigio, calidad o seriedad… Así mismo la borgoña francesa tan singular e inigualable en sus vinos blancos de chardonnay no deben de faltar como reclamo para degustar los que son unos de los mejores vinos del mundo. No es de extrañar que cada vez son más asiduas las catas “cerradas” o entre amigos donde se reúnen con el afán de pasar una velada inolvidable conociendo la cultura de un pueblo a través de sus vinos. Tanto es así que el pasado 27 de abril del 2007 tubo lugar una de estas citas en un marco inigualable como es el Restaurante Bodega Bellavista. Situado el Los Llanos del Alquían (Almería) dispone de bodega con más de 25.000 botellas junto a una Vinoteca y Museo del Vino recopilados en una carta de vinos con más 900 referencias distintas encuadernadas con etiquetas y numerosos datos de cada producto. Tan solo doce personas contra doce vinos fueron las “afortunadas “ en catar dichos caldos de distintas comarcas de la Cote d´Or, Chablis… La cata se llevo a cabo en tres tandas repartidas en cuatro copas, junto a un gran menú del que tan solo le faltó si acaso algún queso al final. En la primera ronda comenzamos con un vino de Coche Dury uno de los pocos viticultores de la zona que rescatan una variedad autóctona solo trabajada en Borgoña como es la variedad Aligote 2004, sirvió esta como una primera experiencia de catar algo insólito y poco comercializado dada su baja producción, sus reflejos brillantes daban grandes sensaciones de juventud y fineza mostrándose interesante con marcado carácter cítrico y fino en su corpulencia global. La segunda copa nos mostraba un vino de Comtes Lafon Heritiers Macon Clos de Four 2002 tan solo un poco más oscuro que el anterior destacando sobre todo por su poder aromático reflejando grandes notas de la tierra (mineral) y revelándose por su juventud ya que aún le falta tiempo. En la tercera copa nos hizo despertar con un vino de Roulot Bourgongne 2005 brillante y traslúcido con varias notas especiadas en nariz, frutos secos (avellanas), en boca eléctrico fresco y joven pero muy bebible. En el cuarto servicio de la primera ronda llegó un vino de Maison Leroy Bourgogne 1997, comercializado en este año según indicaciones de La Madame que probablemente sea la persona que mejor conoce la borgoña y de la que esperamos que lo siga haciendo por mucho más tiempo ya que la edad no perdona. Color subido, aroma de calidad, muy varietal, de madera fina (marquetería), dando en boca una sensación más plena, con más densidad y con un nervio que lo hace el mejor de la primera ronda por unanimidad. Ya en la segunda ronda empezamos con dos vinos de Droin; el primero un Chablis 1 Cru Mont de Milieu 2005 de extraordinario reflejo, con aromas de levaduras , herbáceo, en boca se mostraban sensaciones de sabor algo rancio y joven pero sin excesiva frescura. El segundo de Droin Chablis Gran Cru Vaudesir 2005 más fino que el primero siendo más persistente y acariciando lo cremoso, su fondo es elegante. Continuamos con un vino de Carrillón Puligny Montrachet 2004 vinos extraordinarios, como este en su línea mostrándonos un vino de aroma muy limpio y fino llenándonos de una sensación eléctrica entremezclada con notas de nata y crema pastelera de calidad, creí que me había enamorado. Por ultimo en esta segunda tanda un Ballot Millot Mersault 1 Cru Perrieres 2005 como una antesala para entrar de alguna forma en los “pesos pesados”. En nariz muy floral dando flores frescas blancas y rojas, esplendido, rico y el más graso de la muestra asta entonces, mucho hierro o acerado (metálico) de pronunciado balance mineral, terminando con un golpe enérgico y complejo. En la tercera y ultima ronda de la noche un Blain Gagnaire Batard Montrachet Gran Cru 2005 que como era de esperar estaba aún cerrado y bastante joven no exento de calidad, se mostraba sedoso y muy glicérico y andaba algo cálido cosa que no es de extrañar. Bouchard Corton Carlemagne Gran Cru 2000 en la segunda copa con un aroma pleno y muy lleno dando notas minerales mostrando sus cualidades borgoñonas de chardonnay, en boca surgían ciertas notas de membrillo con la canela, natillas y galleta, muy complejo. El penúltimo un Auvenay Mersault Narnaux 1999 que curiosamente parecía más afectado por la madera dado que su aroma de cola cao y caramelo de cola le delataban, miel de flores (enjambre de abejas) y muy fino, con la acidez justa y delicado, embriagador y algo corto pero con un buquet fino dando un toque amargoso. Finalmente llegó la estrella de Oliver Leflaive Montrachet Gran Cru 2002 aunque probablemente mejorará ya que no era nada despreciable, con mucha fineza en el aroma dando notas varietales de chardonnay con finos tostados largo y con nervio, mucho mejor en el buquet mostrando la miel y cajón de especias sobre un fondo lácteo, le falta tiempo pero la verdad es que a mí me falto más montrachet y ya no quedaba ni una gota. Nuestra conclusión final llegó en lo interesante que puede llegar a ser el conocer otros productos fuera de nuestras fronteras, lo que nos hizo reflexionar sobre una posible cata de champagne para este verano, pero este será otra historia. Así mismo creo que con el conocimiento y buen momento de nuestros vinos españoles tenemos que empezar a desarrollar cada vez más el poder catar vinos emblemáticos y no cortarnos a la hora de poder reclamarlos en los restaurantes o vinotecas en los que compramos, nuestros conocimientos crecerán al mismo tiempo que nuestra debilidad de catar terminando probablemente en unos “viciosos o curiosos” que pueden alcanzar la “locura y la insolvencia” así que; Que tal un Blanco de La Borgoña ?

