Izarra está en Urdaneta, una aldea tranquila rodeada de montes verdes, en una bonita zona natural, y caminando un par de minutos se divisa el mar. El alojamiento está bien cuidado, ordenado y limpio, igual que el bar-restaurante de la planta baja. No falta de nada. Sin embargo en el restaurante no hay información sobre lo que se ofrece ni sobre sus precios que, por ley, se deben exponer para evitar malentendidos y problemas. Algunas noches la tranquilidad del lugar, que buscan muchos clientes que paran en estos lugares, que prefieren estar sin televisión con frecuencia, se ve alterada por personas que quedan en el bar hasta después de medianoche participando en animadas conversaciones. El personal es correcto. Sin embargo, estaría bien que el señor que atiende conociera bien su oficio o que la responsable, su esposa, delegara o confiara en él, para que los clientes quedaran mejor y antes atendidos, y él (y ella) diera una imagen más profesional. A ambos les vendría bien viajar por diferentes lugares y alojándose en distinta clase de alojamientos, para conocer mejor cómo atender a sus clientes, de diferentes procedencias y caracteres. Ahora mismo Izarra está bien como fonda rural, pero para ser casa rural le falta adaptarse como se ha sugerido. Ojalá mejore el lugar para una mejor experiencia para todos. ¡Buena suerte!