Cerveza Belga de abadía de color caoba oscuro con espuma beige grisáceo, en cantidad escasa y nula persistencia aunque estaba un pelín pasada de frío al servirla y esto puede haber influido.
Nariz de marcada intensidad. Aparece el café y el caramelo de forma más notoria, pero también se muestran notas de regaliz, algarroba, toques dulces melosos o de azúcar moreno y algo de confitados.
En boca resulta bastante poderosa en cuanto a su cuerpo, refrescante, con carbónico un tanto grueso que aún le da más corpulencia, tonos golosos de caramelo que son el preludio de unos amargos tostados de café muuuuy ricos. También notas de cacao y frutas... sí! de nuevo plátano y un final cítrico atractivo.
Botella de las chatas, de las que me resultan graciosas. Etiqueta algo clásica y discreta. Vuelvo a las andadas comentando los envases, jejeje!
He leído que "los monjes acostumbraban a alimentarse con esta cerveza durante 40 días sin comida, sólo cerveza!" Pues si no me canso de decirlo: ¡¡cómo sabían los monjes!!
Adquirida en Distribuidor de Cervezas por 1,69 €
Me ha sorprendido porque está muy rica y de calidad. Probaré la Trippel a ver si va a resultar otro gran descubrimiento.
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