Y vamos con la tercera de las cervezas elaboradas por Camino del Sol en Quito. Siguiendo su idea de utilizar divertidas etiquetas, nos presenta esta Pale Ale con una curiosa tortuga verde tocando la guitarra con un medallón inca al cuello y un sombrero de paja toquilla en un paisaje de las Galápagos.
Servimos la cerveza a 10°C:
VISUAL: Precioso color ambarino anaranjado, ligeramente turbia, con una espuma blanca, densa, persistente y de burbuja fina.
OLFATIVA: En nariz muestra claramente notas de levaduras y cebada malteada. Se aprecian aromas frutales de a níspero y albaricoque y también recuerdos a frutos secos, como a cacahuete tostado. De intensidad media, mejor que sus hermanas la Red Llama y la Black Bird.
GUSTATIVA: En boca es muy sabrosa, láctea y con un suave paso por boca. Al final nos deja un cierto toque amargo, pero muy tenue. Ni rastro de notas dulces. El carbónico es imperceptible, no así el grado alcohólico que si notamos. En retronasal nos encontramos los aromas a levadura y un curioso recuerdo como a boniato naranja. De persistencia media, algo más de dos minutos. Hasta el momento la mejor de la casa, una cerveza completa. Una Pale Ale que da la talla.
La RCP la considero muy buena, es una cerveza sobresaliente por menos de 2 euros.
En este caso la tomamos sola, y realmente nos encantó, una cerveza con cuerpo, con mucha personalidad. Ya sólo nos falta la última de las 4 variedades de Camino del Sol, su IPA. En breve la cata...
Adjunto fotos en comentarios.
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