Ésta es la última de las cuatro cervezas que embotella esta cervecería quiteña. Se trata de una cerveza tipo ale, la más suave de las cuatro. Botellín marrón en donde el anagrama y las letras son de color azul celeste y blanco. Abrimos la botella y servimos a 10°C:
VISUAL: Presenta un color amarillo pálido con una burbuja finísima. De espuma color hueso, poco persistente (82).
OLFATIVA: La nariz poco intensa pero podemos intuir unos sutiles aromas lupulosos, algo de membrillo y un leve recuerdo cítrico a tamarindo. Poco más… (78).
GUSTATIVA: En boca es bastante cremosa, amplia y con el punto amargo justo. Tanto el carbónico como el grado alcohólico apenas se hacen notar. En retronasal aparecen lúpulos, recuerdos a levadura y a pastelería (coca malfeta). Con una persistencia de unos dos minutos, en boca sí me ha gustado, muy refrescante, con el suficiente cuerpo y un final muy agradable (85).
La RCP la dejo en floja pues por 2.20 USD hay muchas cervezas mejores.
Nos la tomamos sola. Cerveza aceptable aunque es las más flojita de las cuatro variedades de la casa.
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