En el sector San Miguel de la parroquia El Valle, ubicada al suroeste de Cuenca, la familia Debas-Briau (canadienses) están en actividad desde el 2015, produciendo 200 litros por cocción - hasta 1.200 litros al mes en mayo 2017.
Uno de los pocos sitios en donde se pueden encontrar estas cervezas tan especiales es en el restaurante Le Petit Jardin, cerca de la propia cervecera. Hoy nos propusimos catar las tres cervezas disponibles, la blanca (de trigo), la rubia (una IPA) y la negra. Es el turno de la rubia.
Abrimos el botellín marrón de 33 cls con su etiqueta negra en donde aparece imponente su logo, un oso polar erguido. Servimos a 10°C:
VISUAL: Presenta un color amarillo pajizo, muy turbia y con una espuma blanquísima, de burbuja grande y persistencia media (86).
OLFATIVA: Nos brinda aromas cítricos de lima, florales de jazmín así como notas de cereales , trigo tostado, masa de pan y algo de membrillo. Con una intensidad media-baja pero buena complejidad (87).
GUSTATIVA: En boca es muy fresca y cremosa con el carbónico bien integrado y con presencia del alcohol. En retronasal nos trae recuerdos cítricos de nuevo y ligeras notas de levadura. Su persistencia es media, de unos dos minutos. Quiere ser una Weissbier pero es algo más, tiene ese toque cítrico y floral diferenciador. No está mal, distinta (87).
La RCP es buena, cuesta casi 2.5 euros pero es una cerveza notable.
Maridamos esta cerveza blanca con una crema de tomate y unas ancas de rana con crema de limón. Maridaje exquisito, los cítricos y la textura suave de las ancas fueron un acompañamiento perfecto para esta rica cerveza.
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