Según dicen los monjes, Orval es la más frágil de las trapenses : no soporta bien el transporte ni las malas condiciones de almacenamiento. Por otra parte, recomiendan dejarla añejar : la edad cambia y mejora su sabor. De color ámbar cobrizo - con abundante cuello de espuma blanca, cremosa y duradera - ésta ha ganado carácter, complejidad y sutileza con el paso de los años : aromas de zumo de albaricoque, de cítricos y de sudor de caballo. En boca, maravilla por su finura, equilibrio y redondez : recuerdos de cáscara de mandarina, de aceituna verde, de resina de pino, pero nada en exceso. La vida monástica está sometida a una rigurosa regla. Orval nos impone el mínimo necesario de disciplina para que disfrutemos de su cerveza : el respeto y la paciencia. ( PVP : 1,92 € )
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